martes, 30 de abril de 2013

La encuesta de I+D del INE.


El INE, Instituto Nacional de Estadística, envía cada año una encuesta "voluntaria" a ciertas empresas seleccionadas por inescrutables designios,  que está relacionada con su actividad de I+D. Es un monstruo de 40 páginas exigente, repleto de plantillas numéricas inflexibles, mal diseñado, profundamente hostil, diríase que un ejercicio de sadismo burocrático.

Al otro lado de la Red de Redes, el INE te "elige" para participar en tu encuesta, y si no lo haces, la amenaza de sanción ronda a tu maltrecha Pyme.

De nuevo, señores que administran y designan procedimientos, una vez más en este agotador proceso pasivo-agresivo de la administración española para con quienes se supone sirve; así no se hacen las cosas.

Luego el INE publicará esos datos voluntarios, que bien pueden ser falsos (para salir del paso del monstruo de encuesta que te encuentras delante, ante tamaña agresión administrativa, lo mejor es meter ceros en todos los apartados y olvidarte), y los dará por buenos. Espero que usen factores de corrección.

Invito desde aquí a la desobediencia civil civilizada contra estas maneras: mentid, poned cifras al tuntún, o dignas de Telefónica en vuestra Ultrapyme, y hablad de proyectos de satélites artificiales privados. Total, les da igual. Se creen que con medidas coercitivas se hacen estadísticas. Sorprendente. Basar estadísticas en encuestas, voluntarias u obligatorias, es un problema. En otros lugares incluso se paga al encuestado para valorar el tiempo empleado en trabajar para la administración y no para su empresa. Pues su información tiene valor.

Y, no os lo perdáis, la página tiene un diseño tan pésimo, feo y anti ergonómico, que en algunos casos, como el caso de empresas sin empleados, has de poner "empleados medios decimales" para poder seguir adelante en el inflexible formulario. Vaya dislate. En realidad la mejor estrategia es poner 0 en todos los apartados (donde lo permite la aplicación, claro), de modo que el INE pierda interés en ti, confiando en que en un par de años dejen a tu empresa en paz.

En la ilustración que sigue he puesto el mail de respuesta que he enviado a la funcionaria del INE que amablemente me ha "recordado" mi deber de participación en la encuesta.



martes, 23 de abril de 2013

La ilusión de la luna




La luna, nuestro único satélite, es una visión que ha inspirado a la humanidad y nos ha llevado a hacernos preguntas sobre lo que nos rodea desde el principio de los tiempos. Si algo que todo ser humano sobre la tierra ha hecho a lo largo de su vida en algún momento, es mirar a la luna alguna noche, especialmente cuando está llena. Puede ser una de las pocas cosas que todo ejemplar de nuestra especie ha hecho, casi sin excepciones. Todos hemos mirado a ese astro que parece mirarnos.

Es probable, incluso que, de no existir, y de haber aparecido la raza humana sobre el planeta, no hubiéramos avanzado tanto en astronomía desde las primeras civilizaciones. Calcular sus movimientos y sus fases era ya una maestría conocida hace cuatro mil años, en las primeras civilizaciones.

Sin embargo, la luna no aparece siempre igual. Pasa por varias fases cada mes, y además, su tamaño parece cambiar dependiendo de lo alta que esté sobre el horizonte.

La “ilusión lunar” ocurre cuando la luna está baja, pegada al horizonte. Entonces, la vemos más grande. El fenómeno se produce con otros objetos cósmicos a ras de horizonte, como el sol o las constelaciones, según han probado varios experimentos. En el caso de la luna, al parecer, aparece (en términos angulares) 1,5 a 2 veces más grande a ras de horizonte, que ya elevada sobre él.

Según las evidencias, este no es un fenómeno físico, sino perceptivo. Y varias teorías se ocupan de explicarlo, pero ninguna ha sido aceptada por unanimidad (el asunto sigue siendo objeto de controversia). En la entrada en Wikipedia -especialmente la de la Wikipedia en inglés- se explican varias. Muy interesante es el experimento que, usando un objeto circular del tamaño proporcional de la luna llena para eclipsarla ante los ojos del observador, demuestra que el tamaño de esta es el mismo, esté en el cenit o en el horizonte, lo que demuestra que es un asunto no físico (un fenómeno óptico relacionado con la refracción de los rayos de luz al atravesar más capas de atmósfera cuando el objeto está más cerca de la línea del horizonte), sino de la percepción humana.

Creo que se trata de un caso de apofenia; así se ha denominado a la terquedad con la que nuestro cerebro intenta dar un orden a ciertos datos perceptivos que no lo tienen. La pareidolia, que nos hace ver caras en las nubes, en las baldosas, en una tostada, o en la misma superficie de la luna, es un tipo de apofenia. Son peculiaridades de la percepción humana que parecen tener un origen evolutivo y que nos muestran que el cerebro humano siempre intenta dar sentido a lo que percibe, cometiendo errores en ese empeño inconsciente.

La ilusión lunar podría ser un ejemplo más de este tipo de fenómeno perceptivo. El origen de la apofenia proviene de nuestros antepasados y podría ser genético; necesitamos encontrar depredadores sigilosos tras la maleza, o enemigos ocultos en la noche. Puede ser una elaboración de los datos común con otros animales, y sería interesante diseñar experimentos que lo prueben.

La ilusión lunar sería otro de esos fenómenos de percepción creados por la evolución. Un depredador en la lejanía debe de ser visto mejor y con más claridad, es un asunto de vida o muerte. Si se recorta en el horizonte deberíamos de poder tener acceso a mayor información sobre él, o estar más alerta. Puede que se trate de una especie de “zoom perceptivo” nacido de la visión de objetos/animales/personas potencialmente peligrosos en la lejanía. También sería interesante poder diseñar experimentos que confirmaran o desmintieran esta propuesta.

Es un hecho que nuestros ojos funcionan focalizando en un punto la luz. En realidad sólo vemos muy bien las cosas en una zona muy pequeña de la retina, donde está la mayor concentración de células perceptivas de la imagen. Por eso movemos los ojos, para acomodar en ese área la imagen objeto de nuestra atención. El resto es periférico, y así se percibe. La necesidad de “acercar” lo lejano está en el centro de esa forma de percibir el mundo, y más aún cuando es el horizonte el que se nos aparece, lejano y plano. Es el límite del orbe, y si algo surge por él, amenaza o amigo, debe de ser perceptible de la mejor manera posible, debe de aparecernos más cercano, facilitando nuestras posibilidades de huida, de ser necesario.

Un experimento para intentar aproximar esto podría ser intentar comprobar si las personas ven mejor los objetos que ofrecen para los tests de visión los oftalmólogos cuando los ponemos sobre un “horizonte artificial”. Con una cartulina de color o negra bastaría.

He hecho el experimento sobre mi mismo utilizando los iconos de Open Office, el programa con el que escribo esto, para la alineación de párrafos. Soy miope/hipermétrope con cierta presbicia y uso gafas para las dos primeras afecciones. Sin quitármelas, colocando un “horizonte” bajo los iconos (una hoja de papel), creo apreciar una leve mejora en la calidad de la percepción de la separación de las rayas horizontales. Lo veo con la visión corregida por las lentes y puedo apreciar la mejora. Puede estar todo esto condicionado por mi deseo de ver mejor “con horizonte”, y el hecho de que por ejemplo la hoja que uso de horizonte artificial robe luz a la pantalla del ordenador puede influir en todo ello. He probado (el propio interface de Open Office tiene líneas horizontales cercanas a esos iconos) con un texto (la palabra “test”) en Times New Roman cuerpo 9, 7 y 6, con y sin subrayar en la pantalla en una página en blanco al tamaño de la página suministrado por defecto por el programa. Mi ordenador tiene una pantalla pequeña. Y especialmente en cuerpo 7 creo percibir una “mejoría” en la palabra subrayada. La “veo” mejor. De nuevo puede estar todo condicionado y además Open Office no da facilidades para escribir una línea; esta queda separada un espacio fijo del texto. También he probado con el programa de dibujo de Open Office, usando la misma palabra y luego cuatro líneas horizontales; en este programa puedo separar la línea de horizonte del objeto con mayor precisión. Creo que se produce algún efecto. Me parece interesante probar por ahí. Pero lo que puedo descartar es que se aumente el tamaño relativo de un dibujo por dibujarle una línea de horizonte. El cerebro “sabe” que está viendo la luna en el horizonte de forma perceptiva, y sabe diferenciar lo que hace con esa luna y ese horizonte reales y los que se pueden ver en una fotografía, por ejemplo, donde no se produce ese fenómeno perceptivo.

Si algún lector interesado conoce a un oculista podría organizarse una batería de pruebas, sobre todo que permitan averiguar si el sujeto percibe los objetos cercanos a la línea de horizonte artificial más grandes o no, en qué proporción, utilizando “objetos en el horizonte” que podrían influir en la percepción del tamaño relativo y, claro, si se mejora la visión subjetiva de los mismos, que sería mi tesis. Abajo está el experimento por si quiere alguien aplicárselo a sí mismo.

De todas formas ¿pasa lo mismo si observamos un horizonte real que si observamos un "horizonte sintético" hecho para un experimento como el planteado? ¿tenemos la misma percepción si vemos una foto de la luna en el horizonte que si la miramos en el mundo real? No lo sé. Seguramente existirá algún estudio al respecto.

En cualquier caso, mi propuesta es que el mismo mecanismo que genera la apofenia es el responsable de la “ilusión lunar”.

Addenda



Trazando que el tamaño relativo de la luna cerca del horizonte es un fenómeno perceptivo causado por el mismo mecanismo que la apofenia, creo que con el pequeño experimento que he trazado he descartado que el mecanismo funcione siempre que se use un horizonte y un objeto artificiales. Ha de ser una línea de horizonte real, y la luna, el sol, u otro objeto cósmico. Podríamos delimitar si tiene que ver en este error perceptivo la visión estereoscópica. Ese sería otro asunto de estudio.

Hay un efecto que parece estar relacionado, la "Ilusión de Ebinghaus", que sin embargo no explica el gran cambio de tamaño informado cuando la luna está cerca del horizonte. Ya indiqué más arriba que se informa de un tamaño entre el doble y 1,5 veces el tamaño normal de la luna cuando ésta está en e horizonte.

Pero ¿podemos calcular la distorsión percibida? ¿Es ésta constante, o disminuye a medida que la luna se aleja del horizonte? Si disminuye ¿En qué proporción lo hace en función de la altura de la luna?

Partiendo de la hipótesis de que la ilusión disminuye a medida que la luna se aleja del horizonte, podemos aproximar en qué medida. Imaginemos que tenemos media luna a ras del horizonte. Desde su centro podemos trazar una línea que se puede elevar una distancia Delta hasta el punto en la que la luna aparece percibida con su tamaño correcto. Asumiendo que la percepción afecta al tamaño de la luna, tendremos un nuevo radio, r, mayor que el real, en toda altura d respecto del horizonte menor que Delta, pues en Delta no hay distorsión. Entonces se puede aproximar una línea que va de Delta al radio máximo, que sería aquel en el que la luna tiene la mitad de su circunferencia sobre el horizonte. De ser esta una línea recta tendríamos un triángulo de catetos d y r, e hipotenusa sqrt(d^2+r^2). Así, si la relación de crecimiento del radio lunar r fuera lineal respecto a d, podríamos despejarla del Teorema de Pitágoras. Esto nos daría un nuevo radio en función de la posición lunar d, respecto a Delta. Pero pudiera ser que la distorsión no se comportara como una recta; ¿sería entonces una cónica? En cualquier caso, se debería poder averiguar experimentalmente qué línea aproximaría mejor la distorsión perceptiva y se podría obtener una relación matemática que nos permitiera calcular el radio distorsionado r en función de la distancia d de la luna respecto a Delta, sabiendo que en d=Delta no habría distorsión.

El atribuir la ausencia de distorsión a la posición de la Luna en el punto Delta, también tiene sus acotaciones. Parece que la Luna aparece como más pequeña de lo que es cuando está en el cénit, que podría bien ser nuestro punto Delta. En ese caso, habría que estudiar el fenómeno perceptivo de encogimiento, existiendo un punto intermedio entre el horizonte y Delta en el que el tamaño percibido es el más cercano al real. Estaríamos entonces en un esquema de dos triángulos rectángulos enfrentados en ese punto.

La foto la tomé de Wikipedia Commons. Es una salida de Tierra, tomada desde el Apolo VIII, cuando estaba terminando su órbita lunar. Está, como gran parte de las imágenes de la NASA, en dominio público. Los apuntes los hice pensando la Addenda, viendo una película, "Winchester 73" de Anthony Mann en TCM.

domingo, 21 de abril de 2013

Un debate online




Hace un año sostuve un debate online en el blog Nada es Gratis con Javier Fernández Villaverde, uno de sus redactores, a propósito de su artículo “Bach y el Copyright”, que quisiera recordar aquí. La cualificación en economía de Villaverde es indiscutible, y el debate ofrece nuestros dos puntos de vista. 

En su artículo, muy corto, Villaverde arremete contra el copyright mediante el recurso al charcarrillo, así:

Bach vivió siempre sin copyrights ni nada similar: solo con el mecenazgo de la iglesia luterana en Leipzig donde se interpretaban sus obras. Dudo mucho que todo el copyright del mundo vuelva a crear nunca algo tan bello como esta cantata. Recuerde: el mecenazgo nos dio a Bach, el copyright a las Spiece Girls.”

La conversación y el artículo se pueden recuperar aquí.

Respondí a su post de forma igualmente suave, confiando en que lo suyo fuera sólo una broma. Este fue mi primer post:

Elio Quiroga marzo 28, 2012 a las 14:51
Hombre como amante de los Bach encuentro cariñoso el comentario, pero espero que no piense así demasiado en serio. Vivimos en un mundo en el que los derechos de autor y el copyright van a llevar las riendas de miles de industrias y millones de puestos de trabajo. Es más, toda aquella industria basada en contenidos depende de ellos, de su ejecución correcta, y de un marco legal adecuado que los proteja, siendo la versión del concepto de “propiedad privada” para los productos intangibles. Y convendrá usted conmigo en que la propiedad privada es la base de nuestra sociedad de intercambios. Saludos.
Y esta su respuesta:
Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 14:59
La propiedad privada es la base de nuestra sociedad porque normalmente genera los incentivos correctos y porque suele implicar asignaciones eficientes. Los derechos de propiedad intelectual patrimoniales generan una ineficiencia: son monopolios ex post que crean una diferencia entre el coste marginal de producir un DVD o un CD adicional y su precio. Por tanto, ex post, la propiedad privada sobre bienes intangibles es ineficiente y no esta justificada. Ex ante, sin embargo, puede resultar util al incentivar la inversion inicial en el proceso creativo y ese el motivo porque el que tenemos estos sistemas actuales. En resumen: las justificaciones habituales de la propiedad privada no funcionan correctamente para la propiedad intelectual y es por ello que los defensores mas acerrimos del mercado, como los economistas de la escuela austriaca estan en su mayoria en contra de ella. Puede existir una justificacion para estos derechos (el generar incentivos ex ante) pero una apelacion a la propiedad privada o a un derecho “natural” a la remuneracion no es un argumento convincente (ni el argumento empleado por los juristas anglosajones que en el siglo XVIII crearon el sistema moderno de propiedad intelectual)
Aquí mi interlocutor, bañado en citas, intenta “colarme” la definición del copyright como ejemplo de monopolio ex post. Este se da “tras” un avance tecnológico a cargo de una empresa, dándole un poder competitivo temporal. Por ejemplo, la invención del Macintosh da a Apple un monopolio ex post durante unos años (un ordenador eficiente y con un interface agradable por un precio módico) mientras sus competidores se colocan a la altura (IBM con su PC, por ejemplo, desarrollando Windows). El monopolio ex post en extas circunstancias favorece la competencia y la innovación, forzando a los competidores de Apple a “ponerse las pilas” y crear productos tan o más eficientes que el que ha generado el monopolio. Este aspecto positivo del monopolio ex post se puede documentar aquí (Science, Technology, and Innovation Policy‬:‪ Opportunities and Challenges for the 21st Century‬, ‪Pedro Conceição‬, ‪Greenwood Publishing Group‬, 2000)

La aplicación de la definición de monopolio ex post es un paso sorprendente, pues el producto protegido por el copyright, película, libro, canción o lo que sea, es único, y efectivamente genera en la competencia un efecto emulación (la corriente de películas de éxito de superhéroes, por ejemplo, lleva a otras películas de superhéroes). Ello no es una característica negativa, sino definitoria de cómo es el comercio del producto audiovisual / cultural / de entretenimiento.

Elio Quiroga marzo 28, 2012 a las 16:23
El coste marginal de generar un DVD o CD suele ser la cadena de valor, como lo es el coste añadido a fabricar cualquier otro bien (manufactura, imprenta, transporte, retractilado, marketing, almacenaje, coste de producción del bien reproducido en la copia, etc.). Hasta donde yo sé, y trabajo en la industria, no se realiza ningún añadido de coste para derechos de propiedad intelectual patrimoniales al PVP de un soporte. Pero a lo mejor me equivoco. Tal vez se refiera usted al famoso Canon, y en cualquier caso no hablamos de lo mismo, además de que ya no aplica. Además y si así fuera (que no lo es), en un mundo en el que la libertad de precios es base, ¿Cómo interpretar el desear que una cierta manufactura cueste una cantidad determinada, algo que debería dirimir el mercado? Esto es ¿no estamos interviniendo donde no debemos? De todas formas, como el punto de partida de su exposición no es real según mi opinión (no existe ese supuesto recargo extra de derecho de autor en la manufactura), su razonamiento no tiene sentido. La propiedad privada lo es, sea esta intelectual o no, y básicamente se resume en: lo que creo es mío. Si lo entrego en copyleft, en Creative Commons o cobro por ello es asunto mío y de nadie más. Derecho, por otro lado, que es de cualquier propietario de cualquier bien.
Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 17:03
El coste marginal de una copia digital de una pelicula, por ejemplo, es trivial: unos pocos centimos del servidor. Cuando yo voy a Itunes y me cobran $10 por esa copia, $9.95 es un mark-up sobre el coste marginal (que se dividira entre Apple y la distribuidora, pero eso es irrelevante). Esos $9.95 son una distorsion. Lo eficiente ex post seria vender la pelicula a 5 centimos (precio = coste marginal, esto es un resultado del primer dia de introduccion a la economia de primero de carrera). Si no hubiese derechos de propiedad intelectual, Itunes solo podria vender la pelicula al coste marginal (5 centimos) porque otras paginas web la venderian al mismo (el precio bajaria porque las empresas intentan ganar cuotas de mercado). Es decir el mercado empuja el precio a su coste marginal. Es el MONOPOLIO que tiene la distribuidora (y que me impide a mi copiar y vender libremenente la pelicula) la que sube el precio.
Existen argumentos para defender el sistema actual? Si. Es uno de ellos que es un sistema de mercado? NO, es un sistema basado en el MONOPOLIO (la distribuidora es la unica compañia que puede vender copias de la pelicula legalmente) creado por el Estado. Si yo tengo una copia de la pelicula y hago una nueva copia para vender lo tengo prohibido. Eso es una limitacion en mi derecho de propiedad (la copia de la pelicula es mia, esta en mi casa), no en el derecho de propiedad de la distribuidora. Y esa limitacion en mi derecho de propiedad es la que hace que la pelicula cueste $10 y no 5 centimos.
Aquí aplica mi interlocutor la primera falacia: equiparar la propiedad de la copia con el copyright, algo en lo que no entraré. Me parece más curioso que se adentre en ella jardín que comento en mi decálogo postrado anteriormente (punto 8), de la discusión sobre el precio del producto cultural, algo que la sociedad no se aplica a servicios en los que está siendo esquilmada (energía, banca, comunicaciones, etc.) pero sí al producto cultural, lo que considero un ejemplo de pensamiento esquinado, de falacia orientada a desviar la atención del centro del problema: me bajo objetos de los que no tengo propuedad ni derecho, los copio y los exploto.
Se añade a esto la falacia de afirmar que el derecho que tiene un distribuidor sobre el producto que distribuye está creado por el estado. De nuevo un contraejemplo reduce al absurdo esta tesis: si se robaran camiones de frutas a diario en nuestras carreteras ¿entonces el Estado, si los defendiera policialmente, estaría fomentando un “monopolio del tráfico de fruta”?
Sigue mi interlocutor en su respuesta:
Por ello su frase:
  1. ¿no estamos interviniendo donde no debemos?” es completamente erronea, es la intervencion del estado la que genera el precio actual. El libre mercado generaria uno muy distinto.
No entra mi interlocutor en su razonamiento falaz de qué libre mercado habla. Deduzco que de uno en el que compras un DVD y puedes comercializar las copias de este que te vengan en gana. Eso se llamaría falsificación si se tratara de bolsos de Gucci o relojes Dolce & Gabbana, pero mi interlocutor lo llama “libre mercado”.
  1. La propiedad privada lo es, sea esta intelectual o no, y básicamente se resume en: lo que creo es mío.” tambien es incorrecta. Como he argumentado en otro post, el derecho moderno parte de la premisa que la propiedad intelectual patriomonial es inherentemente distinta a la propiedad de un bien fisico. El derecho ha reconocido, desde la antiguedad que esta diferencia hace bienes fisicos e intelectuales in essentia sua diferentes y por tanto que reciben un tratamiento diverso (operari sequitur esse). Con un ejemplo que ya he presentado en otras ocasiones, la propiedad de una camisa es ad eternum y sin condicion mientras que los derechos sobre una cancion estan inheremente limitados. Usted podra crear una cancion pero incluso el sistema mas generoso de copyright solo le da derecho a controlarla por unos años. Si usted crea una camisa, sera suya y de sus descendientes hasta el final de los tiempos.
    Curiosamente, envuelto en latijanos y previa llamada “a la tradición”, mi interlocutor no responde a mi afirmación, dicha en presente de indicativo, de que mi producción intelectual es mía (ahora) y hago con ella lo que quiera (ahora). Se refugia en la caducidad de esa propiedad al cabo de equis años, pero no responde a mi pregunta, obviamente por que no tiene argumentos de respuesta a mi decisión libérrima de hacer con mi propiedad intelectual lo que quiera (venderla, cederla, regalarla), lo que es una afirmación innegable.
Y finalmente
1) No, no tiene nada que ver con el canon.
  1. Lo mas gracioso de toda esta discusion es que esta semana no he dicho ni una sola palabra que no este en todos y cada uno de los libros de texto de economia del mundo. No me he inventado absolutamente nada. Es sorprendente que a la gente le llame la atencion algo que es bien entendido por la profesion de economistas y, en el mundo anglosajon, por la mayoria de los abogados.
    De nuevo el refugio en la literatura, algo que vuelve a ser sorprendente en alguien que ha escrito en su post que “el copyrigh nos ha traído a las Spice Girls”.
  1. Costes de marketing y demas (como comprar el servidor o programar la pagina web de Itunes) no son marginales, son fijos (casi siempre, hay alguna excepcion como un cupon promocional). Coste fijo y coste marginal son conceptos tecnicos bien definidos. De nuevo esto no me lo he inventado yo. Es sentido comun y es lo que dicen todos y cada uno de los libros de contabilidad de costes escritos por la humanidad.
    De nuevo mi interlocutor se refugia en definiciones para huir de la respuesta, del agujero de su anarquista y deliciosamente ácrata “copyright malo, destruyamos el copyright, que ha destruido a Bach”, obviando que Bach, como todos sus coetáneos vivió al borde de la pobreza en muchas ocasiones, y en un mundo miserable e injusto, sin duda más que el actual, y que además el copyright es un derecho humano, algo a lo que nadie parece querer enfrentarse.
(…) Respondí al post anterior así:

Elio Quiroga marzo 28, 2012 a las 17:59
No entiendo que describa que el derecho adquirido de una distribuidora sobre la exclusiva de un producto (podríamos decir lo mismo de un distribuidor de Gucci), derecho que ha adquirido tras puja en el mercado, un comprador quiera arrogárselo y lo califique como derecho ¿Es su derecho distribuir una obra cuyo derecho de distribución ha adquirido una distribuidora en puja sin haber pagado en esa puja? Y me intriga que declare usted que es un derecho creado por el Estado. ¿Que por ejemplo Lionsgate, productora de “Hunger Games”, una película de moda que está siendo un éxito, haya cedido, entre otras a Alliance Films (Canada) , Belga Films (Bélgica ), Cathay-Keris Films (Singapur), Forum Hungary (Hungría) , Independent Films (Holanda), Kadokawa Pictures (Japón), Lotte Entertainment (Corea del Sur), Metropolitan Filmexport (Francia), Spentzos Films (Grecia), StudioCanal (Alemania) , Videocine S.A. de C.V. (Mexico), Warner Bros. (España) , Mongkol Major (Tailandia), Paris Filmes (Brasil), Pris Audiovisuais (Portugal), Tanweer Films (India) el derecho de distribución de esa película previa puja privada, es un derecho que le pertenece a usted y está regulado por el Estado? Lamento no entender su razonamiento. ¿El Estado regula esto? ¿Y quiere usted acceder al derecho de distribuir libremente “Hunger Games” tras, tal vez, haberlo adquirido en DVD? ¿No es eso el equivalente a fotocopiar un libro que ha comprado y revenderlo en el rastro? ¿Qué me estoy perdiendo?
Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 18:42
  1. La comparacion con Gucci no es adecuada: Gucci tambien vive, en buena medida, del derecho de propiedad intelectual. Si uno quiere hacer una comparacion con un bien distinto, este no puede ser otro bien intelectual.
    Aquí mi interlocutor me niega, pero a la vez no crea la hipótesis que pide.
  1. ¿Es su derecho distribuir una obra cuyo derecho de distribución ha adquirido una distribuidora en puja sin haber pagado en esa puja? ” La empresa que ha pujado por el derecho de distribucion lo ha hecho precisamente porque el Estado impide a terceros distribuir copias de ese bien legalmente al menos que se tenga esa exclusiva. La empresa esta comprando un privilegio que el estado ha creado y que por ello y nada mas por ello tiene un valor en el mercado secundario (como tiene un valor, por ejemplo, la licencia de una farmacia ya que esta licencia es concedida por las AA.PP., si las farmacias se pudieran abrir libremente, la licencia de una farmacia tendria el mismo valor que las licencias para crear una drogeria: cero).
3) Si yo voy y compro un DVD de “Hunger Games”, acaso no puedo (tecnicamente) copiarlo? Por tanto, si usted me dice que no puedo hacerlo legalmente tiene que ser porque el estado me lo esta impidiendo. Quitese de la cabeza esa idea de que el derecho de propiedad intelectual existe por una relacion privada como existe el derecho a la propiedad de una camisa. NO!!!!! Existe porque la Guardia Civil apareceria en mi casa si yo me pongo a copiar y vender el DVD de “Hunger Games”. Sin embargo, si yo me pongo a copiar y a vender “El Quijote”, la Guardia Civil no aparece. Eso es por lo que el DVD de “Hunger Games” se vende al precio que se vende y las peliculas en dominio publico se las puede usted bajar de internet libremente. Que Lionsgate pueda vender “Hunger Games” a todas las otras distribuidoras en exclusiva es un privilegio garantizado y regulado por el estado.
De nuevo, como le insistia antes, existen argumentos para defender el sistema de copyright. Pero NO es un sistema basado en el libre mercado y en los contratos libremente firmados por las partes. Es un sistema basado en la Guardia Civil asegurandose que un MONOPOLIO creado por el estado funcione y opere.
Y si no me cree, lea usted un buen libro de economia o un buen libro de derecho anglosajon. No hay NADIE en el mundo (fuera de España que somos muy paletos) que discuta que el derecho de propiedad intelectual es un monopolio garantizado por el estado. Eso no quiere decir que sea malo. Solo quiere decir que es eso: un monopolio.
Y, como le decia antes, es precisamente por ello que los economistas de la escuela austriaca, los mas firmes defensores del mercado y de la propiedad privada, estan en contra de los derechos de propiedad intelectual: entienden perfectamente que son una creacion del estado, no del mercado.
Dejo a continuación el resto del debate en el que entran otros interlocutores, por su interés, y acogiéndome al derecho de cita:
LVS marzo 28, 2012 a las 20:38
Mi idea: Existe un momento en el que el derecho de propiedad intelectual tiene un valor indudable antes de que el estado cree ese monopolio del que habla Jesús, valor proporcional a la calidad del producto, a la fama de su creador, a la moda…
Me explico. Un compositor crea una sonata, un escritor un artículo, un cocinero una receta. En ese mismo momento (como hacían Mozart o Wagner) es cuando el creador debe sacar rendimiento a su obra, es decir, debe “vender” su producto a un precio suficientemente alto como para resarcirle de su esfuerzo intelectual, y no esperar ganar dinero por cada vez que se toque la sonata, cada vez que se lea su artículo o cada vez que se sirva su plato.
El mundo audiovisual hizo posible que compositores/cantantes, cineastas/actores ganaran dinero con la distribución, pero era una situación anómala, ligada a la imposibilidad (como la de duplicar un óleo) de hacer copias de los vinilos, de las películas o de los libros. Una vez que se generaliza el uso de las copias digitales o del escáner en toda casa, todo ordenador, este mercado cautivo del vinilo o super8, murió. Murió y no hay vuelta atrás.
Los autores deben saber que su negocio ahora es otro, es vender su producto nada más crearlo a un buen precio, y los cantantes o intérpretes saber que deben vivir de interpretar, vivir del “vivo” en caso de cantantes, y no esperar ninguno que acosos policiales en los hogares o cánones digitales salvaguarden un negocio que ya no existe, que es historia. Saludos. Luis
Cuentas Corrientes marzo 28, 2012 a las 19:32
Excelente nota. Solo quiere decir que es eso: un monopolio, como todas las grandes empresas que el estado concede en concesiones y otras jugadas turbias.
Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 19:41
Totalmente de acuerdo y por eso desde NeG siempre hemos fustigado a las compañias que disfrutan de monopolios del BOE. En España los llamamos el “capitalismo castizo”.
La verdad es que es un poco sorprendente no querer reconocer que la propiedad intelectual es un monopolio de distribucion. Me parece algo tan obvio como que 2+2=4. Y lo mas gracioso es que es algo que, en el mundo academico, nadie discute. Solo aquellos poco familiarizados con el derecho y la economia Y que viven del monopolio parecen tener problemas para verlo.
Pero, como decia Upton Sinclair
It is difficult to get a man to understand something, when his salary depends upon his not understanding it!”
Alvaro marzo 28, 2012 a las 22:27
Estimado profesor. Un simple experimento mental.
Imagine que soy capaz de desarrollar un programa informático que es capaz de encriptar “cuánticamente” -nota de humor- su libro de Historia de la Economía que, no recuerdo dónde, leí que tiene colgado en la red. Imagine a continuación que me pongo a cobrar por las descargas de su libro. Imagine por último, que no existe un Estado sancionador que se dedique a perseguirme porque no está contemplado en sus códigos jurídicos una posibilidad así. Dígame por favor, qué haría usted o, al menos, qué pensaría de “mi trabajo”.
Si no es mucho pedir, le ruego que imagine por último que, dado que tiene un público fiel y amplio, me dedicaré a encriptar “cuánticamente” y a cobrar por las descargas de todos y cada uno de los libros, artículos, reseñas o críticas que escriba. Dígame, ante una situación así ¿encontraría realmente alicientes para seguir escribiendo?
Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 22:38
Alvaro
Tu te crees que yo me pego la paliza de escribir un libro por los cuatro duros que puedan pagar de royalties? No se si tienes la mas remota idea de lo que cobra un Catedratico de Economia de una Ivy League que sepa econometria financiera (mi caso) en Wall Street por un SOLO dia de consulting (pista: bastante, bastante mas de lo que cobra un español medio en 1 mes). Te podra parecer fatal pero es lo que paga el mercado. Si lo que quisiera era ganar dinero, me dedicaria a eso (ofertas no me faltan, cada par de meses tengo una), no a contestarte a ti ni a escribir libros o posts en NeG (que me genera cero ingresos).
En todo caso, ese modelo de negocio no funcionaria, ya que yo seguiria colgando mis notas de historia economica de manera gratuita en mi pagina web (me imagino que tu modelo de negocio no supone no solo encriptar el libro sino tambien impedirme a mi que lo cuelge yo, no se, enviando a unos matones para que lo quite de mi servidor o hackeando mi ordenador; el eliminar el copyright no significa que yo no pueda seguir disfrutando de mi copia personal del producto, significa que tu puedes copiar tu copia, que es muy distinto). Quien va a pagar por algo que es gratuito? Pero bueno, imaginemonos que si, que encuentras clientes (por el motivo que sea) que estan dispuestos a pagarte aunque yo tenga las notas colgadas gratuitamente en mi red. Pues mejor para ti. Cada libro que vendas incrementara mi prestigio profesional y tu te enriqueceras.
No entiendo yo esta mania que tienen cantidad de comentaristas en este foro de jugar al “imaginese usted….”. Presentemos argumentos analiticos o empiricos, no apelemos al sentimentalismo como si fueramos adolescentes.


Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2012 a las 22:59
Otra manera de pensarlo es la siguiente: si yo vendo una copia de “El Quijote” a un tercero y me quedo con otra copia en mi casa, la copia mia sigue siendo mia. Bajo la legislacion española el nuevo dueño de la primera copia puede copiarla cuanto quiera (“El Quijote” no esta protegido por copyright) y venderlas al precio que mas le plazca. Lo que no puede hacer es romper la puerta de mi casa y robarme mi copia.
Sin embargo, si yo lo que le vendo es una de las dos copias de un libro que he escrito yo y con copyright, no solo no puede entrar en mi casa a robarme mi copia, el nuevo dueño tampoco puede copiar su propia copia. Eso es la esencia del copyright: me da a mi, el escritor, el monopolio de generar “copias” aunque tecnicamente sea posible para cualquier tercero.
A uno le podra parecer bien o mal este monopolio (por ejemplo, puede defenderlo si cree que con el monopolio se incentiva la creatividad artistica) pero:
1) No puede negar que el copyright es dar al autor un monopolio de la creacion de copias del original.
2) No puede pretender que el estar a favor de revisar este monopolio signifique que uno esta en favor de revisar otras formas de propiedad privada (como la copia mia personal).
Pedro Ramos marzo 29, 2012 a las 00:08
Se puede estar de acuerdo en que el copyright está demasiado extendido, pero de ahí a añorar a Bach y el mecenazgo … Podríamos seguir recordando que Carl Gauss fue “Privatdocent” (esencialmente, pasaba la gorra tras cada clase), y proponer que hicieran lo mismo los actuales profesionales del mundo académico …
Jesús Fernández-Villaverde marzo 29, 2012 a las 00:21
En el sistema aleman de universidades se era privatdozent (con “z”) hasta que le hacian a uno catedratico.
Era el equivalente al assistant professor de hoy (o, quizas mas cercano, de los estudiantes de Ph.D. en Penn que hacen de tutores de los undergrads o lo que yo hize en su dia para ganarme un dinerillo cuando era un pobre estudiante).
Con respecto a Gauss: hasta 1807 fue mantenido por el duque de Braunschweig. En ese año (con solo 30 añitos de edad) le hicieron catedratico y director de un observatorio:
No creo que fuera nunca privatdozent pero puedo estar equivocado (quizas lo fue por un breve tiempo?)
La verdad es que me hace mucha gracia esa insistencia de mucho en intentar meterme miedo con respecto a mis fuentes de ingresos o querer decirme cosas del estilo “para ti tambien” como esa de que volviesemos al sistema de privatdozent. En fin, me imagino que es la falta de mejores argumentos. Cada vez que leo una de esos comentarios mas me doy cuenta que tengo razon:)

Alvaro marzo 29, 2012 a las 00:51
Profesor, no me voy a extender en un asunto sobre el que no vamos a llegar a acuerdo. El copyright es dar a un autor el monopolio de la creación de copias del original. Cierto. Pero es mi problema, no el suyo. Sea o no lo sea, si yo autor, me acojo a ese derecho, a ese monopolio sobre mi creación artística -mía, creación artística mía, sobre ninguna otra creación reclamo tal dominio- dicho derecho debe de ser respetado. Y no es que esto deba de ser una exigencia legal, que lo es por otra parte, es que dentro de una concertación libre entre personas, curiosamente llego a una conclusión contraria a la suya: el derecho de gestión y de dominio sobre mi obra que es tanto como decir el derecho de gestión y dominio sobre mi persona, debe de prevalecer absolutamente sobre su derecho al conocimiento, o su derecho de acceso a la ciencia o la cultura.
Para mí no es debatible que usted pueda escribir los libros que quiera, colgarlos en la red y no beneficiarse económicamente de ello -como dice, puede resultarle suficiente generar una marca personal y un prestigio profesional-; como no es debatible que usted deba reconocer mi derecho a que yo pueda escribirlos y negarme a entregarle una copia si no es a cambio de unas piezas de metal. ¿Puedo yo obligarle a usted a cobrar por sus libros?. No, por supuesto. ¿Con base a qué derecho puede entonces usted “desencriptar” mi creación? ¿Qué clase de derecho es ese? Lo siento, aunque son muy hábiles muchos de sus argumentos, en el fondo no me parecen más que excusas de mal pagador.
Y con respecto a los experimentos mentales y los “imaginese usted….” si me gustaría decirle que, como profano en temás económicos, como alguien que simplemente se acerca a este mundillo con curiosidad y afán de aprender, en un muchos por ciento, la economía, lo que nos cuentan los economistas, no me parece mucho más que una sucesión de experimentos mentales. Revestidos de cierto ropaje estadístico unas veces, de habilidad deductiva otras, pero….experimentos mentales al fin y al cabo. Le diré que en el ámbito de la física, tanto Newton, como Maxwell como Einstein basaron los cimientos de algunos de sus razonamientos más importantes simple y llanamente en experimentos mentales (Newton, su defensa del espacio y el movimiento absoluto utilizando un ayudante imaginario, un cubo y un trozo de cuerda largo; Maxwell con su pequeño demonio para analizar algunas cuestiones relativas a las leyes de la termodinámica; Einstein y su visión de lo que ocurriría si fuera a la par de un rayo de luz para extraer algunas de las consecuencias más importants de su teoría de la relatividad especial).
Dicho todo lo cual, espero con sinceridad que siga usted compartiendo con profusión, de forma gratuita y durante mucho tiempo, sus amplísimos conocimientos pues, a pesar de algunos simples desacuerdos, le incluyo dentro de la categoría de los maestros -como a de buena parte de su compañeros de blog, tengo que decir-. Si algún día decide dedicarse a la bolsa, escribir libros para contar las claves del bálsamo de fierabrás y cobrar por ello, tenga por seguro que no se lo reprocharé sino que me parecerá absolutamente lógico. No olvide además, que lo “gratis total”, nos guste o no ….siempre terminamos sospechando de él. Y no lo digo yo, lo dicen los Khaneman, Tverski y compañía.
Jesús Fernández-Villaverde marzo 29, 2012 a las 01:00
Entonces creo que llegamos a la clave del tema: usted piensa que existe un derecho natural o innato (“el derecho de gestión y de dominio sobre mi obra que es tanto como decir el derecho de gestión y dominio sobre mi persona”) a las copias de las copias. Yo, como todos los derechos patrimoniales (nunca, nunca he negado los derechos morales de autoria) creo que estos solo se justifican si existen una razon de eficiencia para los mismos (que por otra parte es la postura del articulo 128 de la CE). Son dos concepciones distintas de la fundamentacion del derecho y es poco probable que nos pongamos de acuerdo. Pero al menos sabemos porque estamos en desacuerdo y eso ya es algo.
Solo dos cosas rapidas
1) dice: “usted deba reconocer mi derecho a que yo pueda escribirlos y negarme a entregarle una copia si no es a cambio de unas piezas de metal.” Si, ese derecho se lo reconozco. El derecho que no le reconozco como innato -sino como unicamente instrumental para dar incentivos y que creo que tenemos que repensar- es su capacidad de prohibirme a mi el hacer una copia de la copia que ya me ha vendido. Mi ejemplo anterior lo clarifica: yo tengo todo el derecho del mundo a venderle mi copia del Quijote. Lo que no tengo es el derecho a impedir que usted copie mi copia.
2) dice: “aunque son muy hábiles muchos de sus argumentos”. Ya me gustaria a mi que fueran mis argumentos. Los argumentos que llevo exponiendo desde el sabado estan directamente sacados de los libros de texto standard de economia (de hecho, si usted se apunta a una clase de economia de innovacion y desarrollo son el pan nuestro de cada dia) y sus creadores fueron gente como Arrow, Romer, Aghion o Acemoglu en comparacion con los cuales soy un enano intelectual.


Encontré la imagen que ilustra este post en Wikipedia Commons. Su autor es Bizmac y está bajo licencia Creative Commons Atribución 2.0 Genérica.

viernes, 19 de abril de 2013

La invasión de los carotenoides




El pimiento es uno de los frutos más usados por la humanidad y desde hace más tiempo, ya sea consumido directamente, así como especia y aditivo a los alimentos.

En el proceso de coloración de los pimientos se producen interesantes fenómenos en los que diversas sustancias, xantófilas, carotenos, clorofila, pelean y colisionan para ocupar el espacio del fruto.

Cuando un pimiento rojo cambia de color en la planta, asistimos a un cambio químico muy complicado en el que la clorofila que da el tono verde al fruto se ve sustituida por un conjunto de caroteonoides, responsables del cambio de tonalidad. Los más importantes, de 50 aproximadamente, son la capsantina (un 60%) y luego la capsorubina y la capsaicina (ésta última es responsable del picor de los chiles, por ejemplo). Su combinación con otros da el tono de la paprika, que es más anaranjado.

El proceso de maduración del fruto viene condicionado por unos genes que disparan la generación de carotenoides en un momento determinado. Durante ese proceso disminuye en el fruto la cantidad de luteína (una xantófila -las xantófilas son derivados oxigenados de los carotenos-), el colorante mayoritario en los cloroplastos, incrementándose el nivel de los carotenos mediante nueva síntesis, entre ellos la zeaxantina, precursor de la capsantina (a través de la anferaxantina) por lo  que disminuye en el fruto la cantidad de luteína. El proceso es estudiado en el paper A comparison of the carotenoid accumulation in Capsicum varieties that show different ripening colours: deletion of the capsanthin-capsorubin synthase gene is not a prerequisite for the formation of a yellow pepper (Journal of Experimental Botany, Vol. 58, No. 12, pp. 3135–3144, 2007). Según el estudio, en los pimientos no rojos, el nivel de carotenos se mantiene estable durante la maduración, por lo que se achaca sobre todo al nivel de capsantina el incremento total.

Repasando a Turing encontré uno de sus últimos artículos, que sería tremendamente influyente en el futuro, The Chemical Basis of Morphogenesis, en el que el matemático sistematiza patrones de reacción-difusión que permiten modelar matemáticamente fenómenos naturales que van desde los patrones biológicos en forma de espirales o las pigmentaciones, hasta las invasiones de poblaciones en lucha.

En el caso de los pimientos rojos podríamos trazar una analogía entre la invasión de una población por parte de otra (John G. Skellam desarrolló en forma de modelos de reacción-difusión la invasión de poblaciones) y la irrupción de los carotenoides en el pimiento, que van desterrando del fruto la clorofila (u otros pigmentos) en el tiempo (una predicción en el modelo de Skellam de invasiones). 

Ignoro el proceso bioquímico, pero este "desalojo" controlado por enzimas, puede ser parcial, como sabemos de esos pimientos en los que conviven dos colores, o como cuando una población no desaloja a otra, sino que acaba conviviendo con ella.

Lo de la foto, es un pimiento, sí. Rojito él.

lunes, 15 de abril de 2013

Reducción al absurdo




Quienes abogan por las descargas realizadas sin el consentimiento de sus propietarios, parten de una falacia gravísima, el supuesto “derecho” a adquirir un bien (independientemente de si se puede copiar fácilmente o no) por encima del derecho de quien lo ha creado a decidir sobre ello. Es un acto de auténtica barbarie, por lo que sus argumentos ya nacen viciados, pero quisiera revelar sus inconsistencias adoptando una suerte de experimento mental: qué pasaría si aquello por lo que abogan quienes están a favor de las descargas ocurriera. Si su utopía de la abolición del copyright tuviera lugar. Veamos:

1- La negación del derecho del copyright no podría ocurrir sólo en España. Si en nuestro país se llevara a cabo, sería insostenible en un contexto internacional, ya que todos los países de nuestro entorno mantienen el copyright. Habría asimismo que pensar qué se hace con el Artículo 27 de la Declaración Universal, que lo defiende. En resumen, sería muy poco probable que se apoyara internacionalmente una legislación así. España quedaría aislada y resultaría probablemente multada por vulnerar las reglas de mercado. En esas circunstancias, una legislación así no duraría más de un par de semanas. Amén de que si se denunciara a instancias superiores, como el Tribunal Constitucional sería derogada también, al atentar contra un derecho básico de los ciudadanos, el de la propiedad de sus obras (algunos de los que abogan por las descargas niegan torticeramente que el derecho de copyright les asiste también a ellos, y a todo ciudadano. Todo ciudadano es autor. Todo ciudadano tiene derecho de copyright).

2- Si se legalizaran las descargas, ¿Qué se estaría legalizando? ¿El enlazar a una página que es considerada pirata en otro territorio soberano, como ocurre ahora? Sería una vulneración flagrante de la legislación internacional. El hecho de que ese aspecto de internet, el enlace a un contenido posiblemente ilegal esté actualmente en un vacío legal (pronto esto va a cambiar, afortunadamente) no hace sino reflejar la paradoja de lo que podría ocurrir si se les diera carta de legalidad. Desde el punto de vista de la delincuencia internacional se estaría fomentando la existencia de grupos delictivos en terceros países. Si se legalizara el acceso a archivos obtenidos sin el consentimiento de sus propietarios en España se estaría de nuevo negando el derecho elemental a la propiedad de su obra de todo ser humano. Sería un atentado a un derecho básico. Cualquier juez lo podría tumbar. Asimismo, las empresas que comercian legalmente con esos productos y han pagado por ello podrían denunciar al Gobierno Español por atentado contra sus intereses, y acusarle de llevarlas a la ruina y al cierre, de nuevo con absoluta certeza de ganar el juicio.

3- Si se legalizaran las descargas o se permitiera, por ejemplo, su acceso sin control alguno ¿Cómo se investigarían delitos de gravedad contra las personas como la pornografía infantil o el robo de datos personales? ¿Hasta qué punto debiera de ser “sagrada” la “intimidad” del que se descarga contenidos ante la sospecha de delito?

4- ¿Quién se convertiría en el primer operador de ese tipo de nuevo contenido legal sobrevenido? Probablemente los que tuvieran el mayor tráfico actualmente, es decir, páginas web de ciudadanos que suplantan a distribuidores y desconocen completamente el mercado en el que trabajan por un lado, y por otro, servidores, alojados en otras naciones, y generalmente relacionados con todo tipo de tráfico ilegal de datos ¿Dejaríamos en esas manos el negocio del tráfico de productos audiovisuales? Al mismo tiempo, el legalizar las descargas sin consentimiento de sus propietarios se estaría fomentando ese tipo de “industria”, una que no paga a los creadores y maneja sus obras sin su permiso, por lo que se crearía un efecto llamada a más “emprendedores” con ese “modelo de negocio”. ¿Es eso lo que se desea?

5- Al legalizar ese estado de cosas, el Gobierno procedería a cobrar impuestos a esas páginas, actualmente ilegales o alegales, y a ser parte cómplice del tráfico que en ellas se realizara. Los propietarios y detentadores actuales del copyright denunciarían inmediatamente al Estado Español en las más altas tribunas internacionales y las multas resultantes serían tan cuantiosas que empeorarían la situación de crisis actual. Asimismo, cuando se detectara tráfico de material delictivo, el Estado Español sería también cómplice, por inacción y permisividad, de todo ello.

6- Si se eliminara el copyright, se estaría negando el derecho de la propiedad básico en cualquier sociedad, del que el derecho de copia es un subconjunto. Como resultado, inmediatamente empresas como las farmacéuticas o las de desarrollo de tecnología, al carecer de soporte legal a sus investigaciones y descubrimientos, se verían abocadas a la ruina. Cesaría parte de la investigación médica -que está mayoritariamente en manos de inversores privados- y tecnológica. Asimismo, cualquier autor o creador carecería de fuente de ingresos para su obra ni protección moral a sus derechos. Crear pasaría a ser un concepto marginal sin posibilidad de generación económica. La industria del software cerraría.

7- Finalmente sería el contribuyente quien debería sufragar multas al país, así como toda aquella consecuencia jurídica de la legalización de las descargas. Como siempre, los ciudadanos pagarían una vez más un error legislativo.

8- Al negar el copyright, esto es, el derecho que cualquier autor tiene a decidir sobre quién usa y quién no su obra, se realizaría un cambio gigantesco en términos de qué es la propiedad. Los objetos intangibles y copiables por métodos digitales carecerían de derecho de propiedad ¿Se extendería este concepto a los objetos físicos? Sería lo más racional. El extremo de esto es una sociedad del trueque, pero ni aún así; la utopía que se esconde tras las descargas excluye la propiedad como un derecho, por lo que ni siquiera el trueque sería una opción, pues no existiría la propiedad personal del objeto a intercambiar. Alguien tendría que decidir entonces, supongo que en instancias gubernamentales, qué se puede decidir es objeto de propiedad y qué no, qué objeto puede tenerse como propio y qué objeto debiera ser enajenado. Todo esto empieza a sonar a viejas experiencias desastrosas de nuestra especie.

9- Quienes votan por las descargas también afirman que “el bien cultural está demasiado caro”, y afirman que lo adquirirían si su precio fuera más asequible por medios legales. Es curioso que no se abogue por lo mismo en casos como las conexiones a internet, las carísimas tarifas eléctricas, o la, cada vez más onerosa, cesta de la compra. Quienes así opinan están abogando por un mercado intervenido en el que desaparece la libertad de precios y “alguien”, de nuevo supongo que un organismo oficial, insta a los productores de un determinado bien a fijar unos precios inamovibles. En un país en el que nada de esto se aplica en otros asuntos que implican la supervivencia familiar (luz, agua, teléfono, servicios sanitarios y judiciales) resultaría que el producto “cultural y de entretenimiento” sufriría un secuestro de precios.

10- También se aboga por una caducidad en los derechos de autor; esta corriente de opinión, de forma similar a la anterior, considera que es “injusto” que un autor pueda cobrar sus derechos por un lapso de tiempo “demasiado grande” o cederlos a sus herederos. Aquí se produce una extraña distorsión, similar a cuando se acusa a unos trabajadores de “privilegiados” cuando tienen sueldos mayores que los de la media, obviándose que esos precios los ha puesto el mercado y la cualificación del trabajador. Esta opinión abogaría por un difuso límite (¿10, 20, 30 años?) de vigencia de derechos de autor y que luego pasarían a ser de dominio público. 

La imagen es una fotofija de "El Gran Dictador" ("The Great Dictator", Charles Chaplin, 1940) y la encontré en Wikipedia Commons. Está en dominio público.

domingo, 14 de abril de 2013

Comentarios a la encuesta


Ha aparecido un primer comentario en la noticia de Público sobre su encuesta que explica el problema del titular de hoy basado en una falacia estadística. El comentario cae en su propia trampa (afirmar sin dato alguno que el periódico recibe un "80-90%" de visitas de gente afín a su línea editorial), pero su razonamiento en lo demás es correcto.

En realidad hay otro comentario previo que afirma algo parecido, pero su lenguaje es bastante desagradable y prefiero no alimentar a los trolls.

Creo que la prensa debería de estar más atenta a estos casos. Es responsabilidad de todos formar a lectores críticos, eso nos hace libres. Y por informar de que la encuesta que planteas no es rigurosa no se acaba el mundo. Es más, te hace mejor profesional. Me temo que, como siempre, las cosas seguirán igual, y los periódicos preferirán seguir jugando al engaño con sus incondicionales manoseando el lenguaje científico y los datos estadísticos para que se adapten a su línea editorial.

Desafortunadamente, es en estos aspectos un tanto "feos" donde toda la prensa, independientemente de su ideología, parece hermanarse: en tomar por tontos a sus lectores.

A lo largo del día otros lectores han advertido del problema. Dejo aquí algunos de los posts más interesantes.





Y dale



Público se mantiene hoy en sus trece de dar carta de verdad a su encuesta sin valor estadístico que aparecía ayer en primera página de su web.

Me sorprende también que entre los 51 comentarios publicados hasta ahora ni una sola persona haya reparado en ello.

sábado, 13 de abril de 2013

Muestras autoelegidas



El diario Público ha lanzado en su web algo que han denominado "Plebiscito Virtual", y que quiere responder a la pregunta "¿Es España republicana?" No se aclara en ninguna parte que el método utilizado, la encuesta voluntaria, invalida cualquier resultado estadístico.

Para que una estadística sea válida es crucial que la muestra elegida sea aleatoria. En el caso de la campaña de Público, la muestra es autoelegida, es decir, los ciudadanos deciden participar. Eso lleva a un sesgo fundamental en los datos, viciados de origen, ya que la muestra no es aleatoria, por lo que la respuesta que se obtenga de esa encuesta no sirve para nada, ni siquiera para aproximar valores.

Está muy extendido entre la prensa española -y extranjera- usar estas encuestas por Internet, pero tienen ese problema básico, que no pueden ser aceptados sus resultados en modo alguno. A pesar de todo se suelen usar como apoyo para conclusiones y, como es el caso, titulares. El problema no es que estas campañas se hagan, sino que no se aclare a lectores y participantes (que no tienen por qué saber estadística) que aquellas carecen de valor informativo. No hay dato alguno que informe de ello en la página de la encuesta de la web de Público. Eso sí, se fragmentan los datos por sexos, por provincias, etc. en lo que parece quiere hacerse pasar como una simulación de una encuesta, datos que, de nuevo, y por mucho que se desglosen, siguen estando viciados en origen.

Pero claro, afirmar en rigor que lo que propones está viciado y no tiene utilidad no es tan tentador como afirmar que "España es Republicana en un 95,69%" según aparece en la captura de pantalla que he puesto más arriba, convirtiéndose en noticia de primera página lo que no es sino una falacia desde el punto de vista científico.

No sé qué es peor, si la ignorancia que demuestran estas encuestas o la mala leche de quien las aplica a sabiendas de que el resultado no es cierto, abusando de la buena voluntad y candidez de sus lectores.

El búnker




Saqué la foto de arriba en la entrada de la calle que lleva al Congreso de los Diputados, junto al Hotel Palace, al lado de la Fuente de Neptuno. Causa vergüenza ver esto. Un gobierno aterrorizado por su propio pueblo y bunkerizándose sólo habla de su impotencia para ejercer el deber que se le ha otorgado. Como hace 30 años, los búnkeres se repiten. Son signos del cambio en ciernes. 

El Retrato de Dorian Gray



En estos días experimento una experiencia cada vez más distanciada respecto a la gente que ha sido elegida en as urnas para representarme. No les entiendo, creo que están tomando las peores decisiones posibles en los peores momentos. No sólo es que parezcan no entender lo que está pasando (su ensimismamiento les lleva a no “ver” lo que pasa a su alrededor: los comedores de caridad atestados, las emergencias sociales, la corrupción desbocada, los desahucios, el poder de los lobbies que ya no se esconde, el hastío general de la gente, los abusos de poder que representan barbaridades como las preferentes) sino que parecen insistir en provocar a una sociedad harta y maltrecha mediante decisiones y declaraciones explosivas (el tratamiento de los llamados “escraches”, altamente estúpido, es sorprendente; se supone que nuestros políticos tienen asesores sobre qué decir y qué no, y es un ejemplo de muchos; no sé si es que se les calienta la boca -en ese caso no deberían estar donde están- o es que simplemente no hay nadie al mando de sus cerebros). Parece que el político español, especialmente el que está en el gobierno actualmente, no sabe o no comprende sus obligaciones para sus votantes. 

España ha sido un país con una democracia capturada por grupos de presión e interés y esas costuras en el traje institucional están ahora desnudas, a la vista de todos. Las “medidas anticrisis” se han lanzado desde el primer momento contra los contribuyentes honrados, mientras las élites extractivas del país (excelente concepto, por cierto) se han mantenido intocables y con sus privilegios siquiera cuestionados. La situación se ha vuelto insostenible, los casos de viles robos al dinero pagado de los impuestos se multiplican (¿hay algún prócer sin cuenta en Suiza en la sala?), y los puestos de privilegio, los asesores sin el Graduado Escolar, las empresas públicas inútiles, se mantienen sin apenas cambio alguno, mientras se privatiza lo poco que quedaba de público al servicio del ciudadano, llegándose a “instituciones intocables” como la Sanidad y la Educación, lo que revela no sólo una distancia con el ciudadano sino una despiadada condición de vileza en una clase política que parece seleccionada entre lo más rancio e idiota de las clases dirigentes herederas de los privilegios del “antiguo régimen”, y que no han hecho más que perpetuarlo. 

Está claro que nuestra clase política no tiene incentivos para cambiar las cosas, la presión de los lobbies debe de ser dura, sobre todo cuando eres parte de las élites extractivas y cuestionar las acciones de los tuyos, por feas que parezcan, es anatema en tu entorno social, algo, no hemos de olvidarlo, de gran importancia en los colectivos humanos. Así que estas élites colocadas a dedo por complicidades y amistades (hay ejemplos a miles, de entre ellos destaco a Rodrigo Rato, ahora residente en Telefónica gracias a sus méritos de favores prestados en Bankia y nada más) se están aferrando con uñas y dientes a lo que consideran “les pertenece”, porque “siempre ha sido así” (Bárcenas furioso porque su partido político no hace callar a jueces, fiscales y policía, convirtiendo sus delitos en una "causa general" ideológica cuando no es más que un ladrón y un infeliz alimentado por el sistema corrupto de la élite). Es todo esto un estupendo síntoma de que las cosas están al borde de un cambio cuántico, esperemos que a bien.

Temo que esos incentivos para nuestras élites extractivas acabarán llegando, pero mientras más aumenta la presión sobre los ciudadanos, la olla de la frustración menos se muestra capaz de contener tanto agravio e injusticia sobre una población básicamente honrada e intrínsecamente harta. Se pueden hacer las cosas mucho mejor, ni siquiera requiere demasiado esfuerzo. Pero eso pone a las élites extractivas desnudas ante el espejo que les devuelve su fealdad, les muestra su propio Retrato de Dorian Gray. Y eso no gusta, claro. No le gusta a nadie.

Sin embargo, este país, o rompe con el pasado (preferiblemente sin traumas, sin dolor y progresivamente) y se adhiere a los modos de una sociedad occidental y democrática, o doma a sus lobbies y genera una corriente meritocrática urgentemente entre sus servidores públicos, o no será.

Pero si no hay cambios, esto se va a poner muy feo. Y los políticos van a sufrir cosas más serias que los “escraches”. Y entonces puede que sea demasiado tarde. Ojalá me equivoque, pero el nivel de estupidez de nuestra “nobleza política” está demostrándose insostenible.

No obstante, soy optinista sobre el futuro de España y sobre su transición a ser una democracia occidental liberada de viejos feudos de pasados oscuros. Tenemos una ciudadanía que se está organizando con gran generosidad e inteligencia en una “sociedad civil” que hace unos años era impensable en este reino, y por otro lado, los temores a la explosión de movimientos parafascistas y populistas no está tan clara como en otros países cercanos; creo que tenemos mejores y mas eficientes mecanismos contra esas excrecencias. Valga como ejemplo la reciente imputación de García Albiol por repartir panfletos racistas, o la práctica inhabilitación y escarnio público de Sigfrid Soria por sus increíbles comentarios en Twitter. Este país nuestro tiene una sanas barreras a lo peor de nosotros mismos. Y eso nos debe dar todo un hálito de esperanza.

La ilustración que encabeza este post la encontré en Wikipedia Commons. Es la portada interior de la edición de "El Retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde, por Three Sirens Press, de 1931. Es obra de Lui Trugo. Está en dominio público.

jueves, 11 de abril de 2013

High and Low




En otro post previo he comentado que gran parte de los vuelos de Madrid a Canarias de Iberia los está realizando su filial de bajo coste Iberia Express. Los billetes se compran con código de Iberia, IB pero es IB2, quien aparece en las tarjetas de embarque. No sé si esta política ha cambiado, pero otras cosas sí lo han hecho.

Cuando viajas mucho agradeces que la línea aérea en la que depositas tu confianza -atención ejecutivos de Iberia, estos son los términos- te cuide. Y suele ocurrir que llegado al aeropuerto pidas que se te adelante la salida a un vuelo más temprano por cualquier razón, tal como un imprevisto, una reunión, da igual. El caso es que Iberia era bastante laxa en esos casos cuando era factible (aunque la tarifa no lo permitiera en principio) y no pasaba nada por ello; en la puerta de embarque del vuelo previo podían considerar adelantarte la salida, quedando una plaza libre en el siguiente vuelo, que, claro, puede ser comprada. La empresa gana y tú también, al llegar antes a destino.

Pues bien, con Iberia Express eso se acabó. No esperes que te adelanten. Paga el cambio. Esa es la filosofía. Curiosamente, cuando lo he hablado con los trabajadores de la empresa en las puertas de embarque, te dicen que es la “filosofía low cost” que se les impone. Las cosas cambian “porque ahora esto es low cost”. Lo curioso es que los vuelos de Iberia Express a Canarias cuestan lo mismo que los de Iberia. Es más, como digo, son “oficialmente” de Iberia. En otro post comentaba cuál podría ser la verdadera razón de la existencia de Iberia Express, y es la contratación de tripulaciones más baratas y con menos derechos que las de la matriz, a las que cuesta mucho despedir. Es una maniobra conocida y ya vieja, bastante artera, fea y sucia, pero ya saben cómo está todo. Los ejecutivos cobran sueldazos por eso, es el arte de la guerra corporativa, que lo domina todo. Hasta que todo les reviente en la cara, claro. 

Porque hay un componente de idiocia en todo el proceso de desmantelamiento de algo que funciona bien. Principios de Peter aparte (que habría que renovar hablando de techos de cristal de maldad amén de techos de incompetencia), la filial “low cost” ahora te trata un poco más como a ganado. Y la empresa en la que has depositado tu confianza se sume un poco más en el descrédito del cliente maltratado. Un pasito más en la pérdida de tu confianza, empiezas a viajar con otros, y los ejecutivos de carísimos sueldos empiezan a preguntarse qué ha pasado que ya no llenan los aviones. Siempre tendrán un estudio a mano para engañar y engañarse, que de eso se trata en la danza que bailan. 

Hace años que estas grandes compañías han olvidado ese viejo adagio empresarial del daño que hace un cliente disconforme. Ellos sabrán. Yo por de pronto les desaconsejo Iberia Express, y por ende Iberia, que la llevan los mismos desgraciados de grandes sueldos, cristales tintados, chófer, y que cobran por desarmar lo que se ha armado con la sangre y el sudor de los que venían detrás.

But I digress, que diría Peter David, así que a lo que voy: Iberia una vez más traiciona a quienes debe de respetar por encima de todo. A sus clientes. Esas pequeñas traiciones son las que llevarán a aquellos abandonos. De nuevo, ellos sabrán.

La foto es de Peter Ustinov en 1971 abordando un avión de Iberia. Está en Wikipedia Commons, con licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic. La foto parece haber sido tomada por Iberia, según los datos ofrecidos por Wikipedia Commons.

A peculiar galaxy near M104

Publicado en Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, Vol. 59, número 2. P.327. Este es el link.