lunes, 30 de junio de 2014

¿Qué hago?


Soy ciclista urbano en varias ciudades que frecuento. Entre ellas, una particularmente hostil: Madrid.

Ahora mismo no sé qué hacer cuando voy por la calzada en Madrid. Según la ordenanza municipal, en vigor desde hace varios años, las bicis deben de ir por el centro del carril situado más a la derecha de la calzada. Según la publicidad que en estos días difunde la nueva ley de tráfico nacional -sobre todo cuñas de radio-, las bicis han de ir por la derecha del carril situado más a la derecha.

Está probado en países más avanzados que nosotros en la convicencia entre bici y coche en el asfalto que cuando la bici va por el centro del carril hay menos accidentes, y se va más seguro, pues el vehículo que nos sigue, si nos quiere adelantar, ha de entrar completamente en el carril de la izquierda, como si fuéramos un vehículo más. Ir por la derecha de nuestro carril favorece que nos adelanten dentro del mismo, sin respetar la distancia de seguridad de 1,5 metros, pudiendo ocurrir un accidente. Y encima están las puertas que se abren de los coches aparcados, otra razón para no ir a la derecha del carril, ya que estamos forzados a ir por el carril de la derecha.

¿Qué hago? ¿Cómo circulo? ¿De la forma que me dice la DGT, insegura y peligrosa, o de la que me insta Madrid, la más racional?

El problema es que ahora dos normas contradictorias conviven, algo por otro lado bastante normal en este país en el que se legisla de manera desastrosa.

Nunca me explicaré cómo se hacen las cosas tan mal, con lo sencillo que es hacerlas, simplemente, bien.

Y prefiero no hablar de Bicimad, un proyecto mal dimensionado y peor ejecutado, que sencillamente no funciona y que una vez más demuestra la total incompetencia de todo el equipo municipal al mando; ejemplo más del estado paupérrimo de un país que eleva sistemáticamente a puestos de responsabilidad a completos incapaces sólo por sus lazos familiares y amistosos, dejando a los competentes tirados en el arcén. Mientras no acabemos con eso, no saldremos del hoyo en el que estamos.

La imagen es de Wikimedia Commons y está en dominio público. Se trata de un anuncio de una fábrica de bicicletas francesa del año 1894.

jueves, 26 de junio de 2014

De estupideces y maldades



Al parecer, de los sesenta funcionarios que forman la sección de Informática del Tribunal de Cuentas, sólo cinco son informáticos. El resto han llegado allí por “antigüedad” y algunos tienen la EGB y nada más. No voy a negar aquí la posibilidad de que los autodidactas tengan una formación adecuada, pero casi un cien por cien de autodidactas, es un poco raro ¿No? Ser informático de sistemas lleva años de trabajo riguroso, e implica una formación multidisciplinar: física, cálculo, electrónica, ergonomía, programación... La informática es una joven ciencia y necesita de profesionales que tengan una formación extensa. Sólo lo comento por si alguien no lo sabe en el Tribunal de Cuentas.

Con estas revelaciones voy comprendiendo esto y esto o esto. Con incapaces en los puestos desde donde se pueden cambiar las cosas, nada cambia, lo que realimenta el ecosistema de los incapaces, que requiere que nada pase para que todo siga igual.

Pero estamos en mitad de una lenta implosión que al menos permite que estas cosas, estos secretos antes guardados celosamente salgan a la luz a pesar de que eso no interese demasiado a sus protagonistas (“¡en informática del Tribunal de Cuentas los cretinos y los sinvergüenzas somos mayoría, mejor que nadie se entere, a pesar de que siendo funcionarios tenemos el culo soldado a la silla, pase lo que pase y de que ello implique que cada vez que surjan problemas el Tribunal tenga que recurrir a servicios de terceros tirando el dinero de los ciudadanos, es más, nosotros mismos somos agujeros de dinero público por incompetentes, pero, ah, estamos tan orgullosos...!”). España cada día revienta un poco más en causas de corrupción que afectan a ministros y exministros, presidentes y expresidentes de gobierno, reyes actuales y cesantes, príncipes presentes y por venir, jueces, sindicalistas, consejeros, concejales, alcaldes, empresarios, notarios, abogados, arquirtectos, periodistas o curas, mostrando cómo la transversalidad de la podredumbre surca como el arador de la sarna todo el tejido social, mientras la gente es robada por empresas impunes cada día, desde eléctricas a bancos, pasando por telefónicas o empresas de suministro de agua, casi todas ellas privatizadas por pura ideología para la ruina posterior del país. Y por supuesto, hacienda sube impuestos “diciendo que los baja”, mientras su Ministro tiene un plan de pensiones europeo en una SICAV... ¡y sigue de ministro! Todo vale, están todos nadando en heces, y parecen encantados con tragar mierda. Será que es su propia mierda, y esa siempre sabe mejor. Y los ciudadanos decentes no dan crédito a que su país haya sido malvendido y emporcado por cientos, miles, decenas de miles de hijos de puta impunes que siguen en sus puestos y poltronas, descojonados, riéndose de la Ley y de sus semejantes, como lo que son: puros y simples psicópatas. Asesinos en serie de ciudadanos, traidores a su patria que encima son tontos del culo. La maldad no es inteligente, a pesar de que los villanos de la ficción nos lo hagan parecer así. La maldad es profundamente estúpida. No han nada más tonto que un virus que mata a su huésped condenando a su progenie a perecer.

Ahora somos los esclavos de la banca. En Telde me comenta otro amigo que hay colas de varias manzanas de largo al final de mes para cobrar las pensiones y los míseros sueldos... en los cajeros automáticos. Los bancos, tan listos ellos, adelantan el cobro a los domiciliados al final del mes anterior si cobran por el cajero, ahorrando personal, y originando colas monstruosas en las calles de la ciudad, que no se veían desde hace setenta años, cuando las cartillas de racionamiento. O que sólo se ven en Cuba o Venezuela hoy en día. El capitalismo desalmado, desatado, deshumanizado, cruel y perverso, sin controles, vive obscenamente orgulloso y genera nuevos e insospechados grados de sufrimiento humano... impune. Y los ciudadanos, mansos y en el fondo buenos y decentes, callan en su cola, esperando la limosna del dios cajero del dios banco del dios Estado, ese dios cabrón que les niega un tratamiento cuando se ponen malos de verdad a pesar de que han pagado religiosamente durante todas sus vidas su puta seguridad social y sus putos impuestos.

Hace unas semanas un amigo viajó a Suiza, y comprobó cómo los sueldos allá son altísimos vistos por un español, y los precios, empero, también. Los súbditos de los PIIGS, con sueldos tercermundistas, no podrían sobrevivir en Suiza ni un par de días. Los españoles no pueden viajar ya al extranjero. Hace treinta años eramos los “Gimme two” cuando viajábamos a Londres.

La Troika ha conseguido que estemos convirtiendo a Europa en una maqueta de la globalización, un mini mundo horrible dentro de este mundo horrible que entre todos hemos creado: países sureños arrasados y agónicos con ciudadanos semiesclavizados que malviven merced a sueldos de miseria, y que producen bienes baratos para los países ricos del norte. Ciudadanos que sólo piensan en fútbol y en fiesta. Total, que son dos días. Al carajo.

Si esta es la Europa que nos iban a dar, me bajo. Me largo. No necesito el puto Euro ni su puta madre. Para que el Bundesbank y los acreedores de la “deuda soberana” conviertan mi vida en un infierno y mi país en el orgullo del tercer mundo, con gente muriéndose en urgencias y niños comiendo en comedores sociales, podéis meteros queridos políticos toda esa Europa bien dentro de vuestro repugnante colon prolápsico.

Ahora a ver si alguien tiene cojones de dar un golpe en la mesa. O eso o nos arrasan. Aquí, siendo “aquí” Europa, se han olvidado de todo lo humano y manda la pasta. No me gusta esta Europa, no. Nada. No la quiero ni para mi, ni para mis hijos, ni para mis nietos, que cuando vean este desastre no van a dar crédito.

Mientras un rey es desaforadamente aforado y un fiscal es capaz de decir cosas increíbles con tal de cumplir la sagrada -y probablemente bien pagada- tarea que se le ha asignado de defender a toda costa a alguien de sangre azul, convirtiendo de paso el poder judicial en una porquería hedionda, decenas de familias son expulsadas de sus casas por la inacción de un gobierno que creó una ley totalmente inútil a sabiendas y se cruza de brazos luego diciendo “hemos hecho lo que hemos podido”, mientras guiña un ojo a los bancos que le tienen cogido por los huevos a causa de las gigantescas deudas de su partido. Y en el ínterin, un juez ha ordenado el desahucio de una familia de su propio hogar en favor de un prestamisa que quita las casas a la gente de forma sistemática en lo que parecen contratos de préstamo. Este país parece una pesadilla de Charles Dickens en pleno Siglo XXI. Lo dicho, reinan la imbecilidad y la maldad, que siempre van de la mano.

Pues va siendo hora de que en España empecemos a dar muestras de inteligencia ¿No?


En la foto mi amigo Juanlo Prada durante la localización que estamos haciendo para un cortometraje. El agujero abierto y obsceno de una alcantarilla, eso me sugiere mi país ahora mismo.

viernes, 20 de junio de 2014

¿Es esto lo normal?



Viendo el vídeo de la detención de Jorge Vestrynge en la jornada de la proclamación de Felipe VI, observo a un ciudadano maltratado, trasladado sin contemplaciones por cinco gorilas a un furgón policial, cómo se le esposa brutalmente con unas bridas y se le arrastra al interior del vehículo como si fuera ganado.

¿Es lo normal este maltrato y violencia sistemáticas hacia un ciudadano? ¿Cómo formamos a estos energúmenos y les autorizamos a vejar a los ciudadanos y les llamamos policías? Bien es verdad que se asume que ese grupo de funcionarios asume la violencia para el Estado, pero ¿Y esas formas? ¿Y esa brutalidad? ¿Usted aceptaría ese maltrato sistemático y esa violencia simplemente por ser detenido?

¿Y a santo de qué, en un país en el que los actos violentos en manifestaciones son excepciones residuales, a pesar de que los medios más rancios se empeñen en decir lo contrario?

¿En qué momento empezamos a permitir esto? ¿No se supone que los policías han de tratar con dignidad a los ciudadanos que detienen? ¿Qué pasa que no se denuncia esta violencia cotidiana, encima documentada visualmente por los medios? ¿Qué está pasando? ¿En serio esos señores de azul oscuro pasan pruebas psicológicas para acceder al cuerpo?

También ví cómo otro grupo de policías prohibía a una joven que caminara por una calle "sensible" en aquel momento llevando... ¡una chapita republicana! La chica no daba crédito, pero o se la quitaba o no pasaba por aquella calle... o si se ponía chulita, pues ya saben, esposas y al cuartelillo por "resistencia a la autoridad".

Yo tampoco doy crédito ¿Quién consiente que se suspendan derechos constitucionales fundamentales porque sí? ¿Quién lo justifica? ¿Y quién justifica estos manuales de comportamiento, reales y de uso actual, que parecen generados en mitad de una novela distópica?

¿Alguien va a hacer algo, pedir responsabilidades, castigar a los policías que se extreman en sus atribuciones, a lo que se ve, de forma cotidiana, y se convierten en idiotas brutos al servicio de unos intereses inconfesables? ¿O a los mandos que les instan a comportarse así? ¿De verdad vamos a consentir todo esto? ¿No nos damos cuenta de que esto puede ser sólo el principio? ¿Tomaremos medidas cuando sea demasiado tarde? ¿Seguimos delegando en incapaces cuando somos los ciudadanos los que debemos empezar a decidir por nosotros mismos?

Si yo fuera el director general de la policía abriría expediente a todos esos agentes, aunque me jugara el puesto, y realizaría una investigación transparente, pero claro, el director general que tenemos actualmente es un miembro del PP que se limita a hacer lo que le piden desde arriba ¡Si hasta le enmienda la plana la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, que es del mismo partido!

Con estos tipos al mando lo asombroso es que no haya pasado nada peor de lo ocurrido hasta ahora.

He de insistir: estas formas no caben en una democracia parlamentaria occidental. ¿Se me entiende bien clarito?

Cuando los gobiernos se acobardan, sus policías se envalentonan.

Cuidado. Esto puede ser el principio de algo muy feo.


La imagen es un poster de la película "Police", de Charles Chaplin, producida por Essanay en 1916. Está en dominio público, proviene de Internet Archive y la encontré en Wikimedia Commons.

domingo, 15 de junio de 2014

Case Studies

El infierno está en los pequeños detalles. He aquí dos ejemplos fotográficos, dos "casos de estudio", en las dos ciudades que más frecuento últimamente, Madrid y Las Palmas de Gran Canaria.

El misterio de los sopladores

El polvo levantado por un sólo soplador de hojas
se eleva 10 metros en una calle de Madrid
¿Eso para qué sirve, aparte de para llenar de alergenos la vida de la gente?
(Y para enriquecer a FCC, claro)

Ya me he referido a este asunto en otras ocasiones. Como toda gran ciudad, Madrid es un monstruo repleto de problemas logísticos, y desde hace unos seis años el Ayuntamiento ha decidido que el sucísimo método de las máquinas sopladoras de hojas es el más eficiente para limpiar las calles. Nadie se ha parado a pensar en que en un mundo en el que los alérgicos se multiplican, además, gracias a la contaminación atmosférica -y Madrid tiene records en ese aspecto- los alergenos, generalmente pesados, acaban en el suelo de la ciudad. Levantarlos en enormes nubes no parece la mejor idea del mundo. Pero al parecer lo que interesa en Madrid no es hacer un estudio de los problemas de salud que generan los sopladores de hojas -diseñados para eso, para soplar hojas en jardines-, sino que al parecer lo que importa es que la subcontrata, en este caso FCC, ese monstruo que igual levanta puentes que limpia ciudades, haga su trabajo de una forma supuestamente eficiente.

Usar sistemas creados para otro menester -soplar hojas en este caso- para el que no han sido diseñados, causa, creo, un grave problema para la salud colectiva, no parece demasiado eficiente -el sistema consiste en "mover" lo que hay en el suelo usando los aparatos sopladores para que luego un camión "recoja" esos materiales con sus escobas móviles, lo que a lo mejor podría funcionar para objetos grandes, pero desde luego no sirve para nada con el polvo-, ni sustituye al viejo sistema madrileño de regar la urbe más el paso de los tradicionales trabajadores de recogida de basuras manual. Pero claro, todo eso es caro -seguramente se cubrirá una menor superficie por cuadrilla-, y sobre todo es caro para que FCC obtenga beneficios de una subcontrata ganada a la baja.

Toda la ineficiencia, estupidez e inutilidad de la privatización en una sola imagen.

El problema es que nadie parece haberse dado cuenta del problema, al menos nadie en el Ayuntamiento de Madrid.


Premio al Planificafor Urbano del Año


Diseñando ciudades eficientemente

La foto la tomé en Las Palmas de Gran Canaria, en el carril bici de la Avenida Marítima. ¿Quién fue el lumbreras que decidió poner los aparatos de la hora al borde justo del carril bici y orientados hacia el interior? Así, de forma sistemática, el carril es invadido por peatones. Es imposible evitarlo. Y no me sirve que la maquinita de marras estuviera allí antes del carril. Se añade al proyecto un giro de 180º de los aparatos y listo. No es tan difícil.

Lo dicho, premio para el caballero.

Y así todo.

Parece que pensar se hace cuesta arriba cuando se llega a ciertos puestos de altura municipal. El problema es que cuando pides responsabilidades, nadie sabe nada, y nadie es responsable de nada. Una de las miles de cosas que hay que arreglar en esta España atontada que hemos creado entre todos. Unos por acción, otros por inacción. Una España en la que los que tienen que trabajar para nosotros, trabajan para otros.

sábado, 14 de junio de 2014

Los Diez Mandamientos


Sin entrar en los temas, que cada uno de ellos supondrían meses de ideas y debates para plantearlos, aquí introduzco Diez Cosas que Necesita España Urgentemente, cada una de ellas redactada como si sólo se pudiera publicar en Twitter :-)

1- Una nueva constitución que regule lo que los españoles quieren para su futuro.

2- Un nuevo código penal, y un cuerpo judicial libre de presiones y sospechas.

3- Un nuevo corpus legislativo que diferencie claramente entre los tres poderes y regule su interacción.

4- Un nuevo sistema de gobernanza que regule las autonomías, sea como federación, agregación de Estados, o como sea, respetando el derecho de cada pueblo a decidir.

5- Un nuevo sistema de recaudación de impuestos, en el que se respete la tutela judicial de los ciudadanos.

6- Un nuevo sistema de pensiones, sujeto a los Presupuestos Generales del Estado y no a la recaudación de la Seguridad Social. Se añadirá una paga mínima a todo ciudadano que le permita vivir dignamente.

7- Un nuevo baremo de cálculo de los votos, que salte las circunscripciones de uso en estos momentos y los ajustes originados en el sistema actual de conteo y permita listas abiertas.

8- Un sistema transparente que permita a la ciudadanía interactuar de forma directa y simple con el Gobierno, sus Instituciones y sus departamentos, de forma ergonómica, simple y coherente, y que además haga uso del plebiscito como sistema de consulta cotidiano a la ciudadania.

9- Un sistema que recupere la educación, sanidad, vivienda y servicios públicos básicos que han sido privatizados, en aras de la racionalidad económica y la protección de los derechos ciudadanos, como el Derecho a la Vivienda.

10- Un sistema que elimine las viejas prebendas de ciertos gremios y brazos gubernamentales generadas en otros tiempos: grupos religiosos, milicia, notarías, registradores, bancos, hacienda, Seguridad Social, etc. Y que sólo sirven para dificultar la vida de los ciudadanos para beneficio de unos pocos.

Necesitamos un Estado para el Pueblo que le elige, que no actúe de espaldas a él y que no esté sometido al poder de los lobbies más poderosos, las alianzas de multinacionales y el neoesclavismo del Siglo XXI. De lo contrario, España en menos de diez años será un estado fallido. De facto ya es una democracia autoritaria sin mecanismos de respuesta a las necesidades sociales, y permanece gobernada por sonámbulos que son movidos por intereses bastardos. Este país actual, sin soberanía, desnortado y sin rumbo, necesita un cambio radical en todo su corpus legislativo, si no quiere desaparecer arrastrado por las mareas de la historia.

El póster para la edición en DVD de la película "Los Diez Mandamientos" ("The Ten Commandments", Cecil B. DeMille, 1956), es copyright de sus propietarios y se añade haciendo uso del derecho de cita bajo supuesto de fair use. Está en Wikimedia Commons, y fue subida por Wetman.

viernes, 6 de junio de 2014

Miedo


Me, te, os, nos tienen miedo. Están cada vez más enrocados en sus guaridas; todo lo que se salga de la versión oficial se prohibe, se censura o se bloquea. La unanimidad de la prensa da escalofríos. El sistema entero se viene abajo, y sus responsables toman la peor de las decisiones posibles: huir.

¿Cómo huyen? obedeciendo órdenes de otros que han empezado a correr antes que ellos.

A este sistema le queda mucho menos de lo que creéis. Está agonizando.

Sólo de nosotros, los ciudadanos, depende que corrijamos el rumbo del barco antes de que vaya a pique. Los viejos que lo llevaban no son capaces de hacerlo. Es más, si les dejamos, lo hundirán sin duda.

Con todo mi cariño a Albert Monteys, con quien tuve un proyecto de comedia titulado "¿Qué hice anoche?" que era mejor y más brillante que "Resacón en las Vegas", y que ningún productor supo ver hace 12 años, a Manel Fontdevilla, que es para mi uno de los mejores, más estilosos dibujantes políticos de este país, y para sus compañeros, Vergara, Alcázar, Bartual, Guillermo, Mel.

Al final estáis demostrando más coherencia y valentía que la mayoría de los profesionales de la prensa en este país. Ánimo y gracias.

Y sí, nos tienen miedo. A mi, a ti, a nosotros, a vosotros. Al pueblo.

El problema

 

El problema es que no vamos a resolver los problemas, o mejor dicho "ellos no van" a resolverlos. El problema es que nadie quiere arreglar este desastre y que "ellos" tienen otros problemas de los que ocuparse ahora mismo. Se crean leyes inútiles para tranquilizar a la opinión pública, como la que "regula" los desahucios, que no sirven para nada, son inaplicables, pero llenan titulares. Se sueltan discursos vacíos llenos de falacias ("recuperación", "salida del túnel") para que la prensa, al unísono, los repita copiando y pegando. Se miente directamente sin consecuencias políticas ni penales (caso Bárcenas, negación de que haya hambre en los colegios madrileños... todo es parte de la misma desesperación de la clase política), se delinque pero no pasa nada con la connivencia de todo el sistema puesto en pie de guerra (Rafael Blasco, un delincuente repugnante, se salva de la cárcel gracias a que alguien le ha regalado una fianza irrisoria), o se juega al burdo "y tú más" entre los dos partidos en el poder, creyendo que así, aturdiendo, se llega a algo. Y todo sigue igual, porque el problema, causado por los que están organizando el país, y no son sólo este gobierno incapaz, sino aquellos a los que sirve, no deben de ser tocados a pesar de que su sistema, su casta, se derrumban.

Un anuncio televisivo me ha llamado la atención estos días. Un chico, supuesto experto informático dice a la cámara que por mucho que sabe (de informática, supuesto ejemplo de "tecnología difícil"), es incapaz de entender su propia declaración de la renta. Eso sirve para que las Asesorías, felizmente colegiadas, se publiciten. El sistema parasitario que se come un cuerpo podrido.


Las declaraciones de hacienda son ininteligibles porque el sistema quiere que así sea, pero eso nadie lo discute. Porque ese estado de cosas ayuda a sus gremios, y a los parásitos que cuelgan de ellos. La solución es resolver el problema cortando la raíz: desarrollar declaraciones de hacienda comprensibles, llenas de ayudas a la cumplimentación y con un lenguaje claro. Pero no, eso no se contempla. Porque el problema no es la declaración ininteligible; es un sistema que se sustenta en que lo sea.

Y el anuncio muestra, descarnado, el estado de las cosas: una "Colegiada" nos informa de que ellos sí entienden el lenguaje gremial de Hacienda, y, por un precio módico, te rellenarán la declaración.

Estos oportunistas están por todos lados cuando el sistema se derrumba, y pelean por sus privilegios, pues están entre los beneficiarios de que, por ejemplo, una persona normal y medianamente inteligente no sea capaz de entender un impreso de su declaración de hacienda. Y suma y sigue: notarios, registradores de la propiedad, administradores concursales... Es como la primera oleada de escarabajos que da cuenta de un cadáver fresco.


Y seguiremos igual, con esta legión de gobernantes dedicando todo su tiempo a apuntalar la estructura que se les viene encima hasta que se caiga de puro podrida. El cuerpo ya está muerto, y ellos serán los últimos en darse cuenta.

Y eso no evitará que quede todo el trabajo por hacer, porque nadie se enfrenta aún al problema: el reset de este Estado fallido que es España.

Las imágenes que he usado para ilustrar este artículo son capturas de pantalla del anuncio al que aludo. Las reproduzco acogiéndome al derecho de cita bajo supuesto de fair use.