sábado, 10 de septiembre de 2016

El actor preferido de mi abuela


Este era el actor preferido de mi abuela, Delfina Almeida. 

Se llamaba John Boles. 

Cuando era niño me hablaba mucho de él. La imagen es de la película de la Universal "The King of Jazz" rodada en Technicolor de dos negativos, y que acaba de reeditarse totalmente restaurada a partir de los negativos originales (algo realmente poco usual). Es un musical alucinante y raro como pocos. 

Boles fue una enorme estrella en su tiempo, y como otros actores de su época (caso de James Cagney por ejemplo), cantaba además de actuar; la imagen es de la canción "Song of the Dawn", que interpreta en la película. Hoy en día sobre todo se le recuerda por su papel de Víctor Moritz en el "Frankenstein" de James Whale. Por cierto, la canción la iba a interpretar Bing Crosby, pero tuvo un percance con su coche y aquellos días estaba pasando una breve temporada en la cárcel.

La imagen de arriba tiene ahora la friolera de 87 años, y parece sacada de un videoclip de Spike Jonze o David Lynch. "The King of Jazz" se rodó en 1929 y se estrenó en 1930. Fue una de las primeras películas que usaron el color a lo largo de todo su metraje, aunque se trataba de un color peculiar, pues los dos negativos de aquel primer Technicolor eran sensibles únicamente a los tonos rojo y verde, por lo que sumían al espectador en un mundo sin color azul. Algo irónico cuando en la película el número musical estrella era la interpretación de la "Rhapsody in Blue" de George Gershwing. Pronto, el Technicolor se perfeccionó con un tercer negativo, éste sensible, claro, al color azul que faltaba.

El peculiar lenguaje del color en el cine rodado en Technicolor durante los años 30 hasta los 50 es un asunto fascinante que se ha olvidado completamente. Hace un par de años dediqué un pequeño artículo a ello, centrándome en el director John M. Stahl.

"The King of Jazz" fue dirigida por John Murray Anderson, un especialista en el género, y por Pál Fejös (aunque no se le acreditó); Fejös es un interesante creador, que dirigió películas como "Fantomas" en 1934, y que se había formado con Fritz Lang y Max Reindhardt. Experimentó con diversas técnicas a lo largo de su carrera de una forma muy valiente. Además, se dedicaba a la arqueología y a la investigación científica cuando no hacía cine. Ya había dirigido para la Universal "Lonesome", uno de los primeros talkies (películas mudas con fragmentos hablados), y una olvidada obra maestra que merece la pena recuperar. Está a la altura del "Amanecer" de Murnau o de "The Crowd" de King Vidor.

Estas semanas publicaré una serie de tres artículos sobre la tecnología que está cambiando las formas de hacer cine en nuestros días; el de hacer películas es un arte cuya expresión siempre ha dependido de las técnicas disponibles en cada época. Entonces era el Technicolor y el sonido dando sus primeros pasos, y ahora son las herramientas digitales que lo invaden todo. Este artículo quiere ser un pequeño prólogo a esa modesta serie  :-)



Tanto el poster como la foto de "King of Jazz" son Copyright NBC UNIVERSAL, y las uso acogiéndome al derecho de cita... y al de mi abuela de recordar a su actor favorito...  ;-)

viernes, 2 de septiembre de 2016

¡“Sirena Negra”, premio al Mejor Maquillaje en los LA Shorts Awards de Los Angeles!


Beatriz Faura ha obtenido el LA Shorts Award al Mejor Maquillaje por “Sirena Negra”. Los premios se entregan en Los Angeles, todo un reconocimiento en la misma Meca del Cine ¡Felicidades, Beatriz!

"Sirena Negra" se acaba de proyectar en la sesión "a la fresca" del Festival de Sitges y ha pasado por varios festivales, como el de Bombay, donde obtuvo el Premio a la Mejor Actriz, o Gijón, y sigue su carrera internacional ¡Así que no podemos empezar mejor la temporada tras el final del verano!

El trailer del corto lo puedes ver aquí. Y aquí podrás leer algo de información sobre la película. Esta es la ficha de la película en Imdb.

Por cierto, aquí podéis visitar la web de Beatriz con muestras de sus trabajos, y este es su estupendo blog, en el que suele hablar de asuntos relacionados con el arte del maquillaje.

Aquí podéis ver la noticia en diarios como La Provincia, o El Digital de Canarias

domingo, 28 de agosto de 2016

Una velada de miedos, músicas y misterios


El pasado día 23 de julio en Avilés, durante la celebración del Fetival Celsius 232 2016, Hijos de Mary Shelley celebró una curiosa ceremonia. Se leyeron dos relatos del último tomo de cuentos que acaban de publicar, titulado “Las noches de Clairmont”, el sexto que probablemente sea el último. 

El primer relato fue “La luz que no se apaga nunca”, de Carlos Fidalgo, leído por él mismo, y el segundo fue “Una pequeña tara”, escrito por mi y leído por el actor Enrique Sánchez-Ramos. La de arriba es una fotografía del momento de la lectura. La foto es de Laura Muñoz Hermida. 

Además, Luis Antonio Muñoz y Enrique Sánchez-Ramos interpretaron (piano y voz respectivamente) la partitura recién descubierta de un misterioso y extraño compositor, Renè Lebiac, sobre quien Fernando Marías entrevistó en el escenario a Luis y Gonzalo Pernas. Toda una noche de misterios e historias inquietantes.

“Las noches de Clairmont”, editado y dirigido por Fernando Marías, encierra en sus páginas, además de los citados, relatos de Nere Basabe, Lord Byron, Isabel Camblor, Cristina Cerrada, Valeria Correa Fiz, Milagros Frías, Santiago García-Clairac, Berna González Harbour, Adrán Gualdoni, Raquel Lanseros, Paula Lapido, Jesús Lens, Manuel Loureiro, Gabriela Llanos, Lorenzo Luengo, Roberto de Paz, Gonzalo Pernas, Raúl Pessina, Txani Rodríguez, Guillermo Roz, Felipe Samper, Javier Serena, Percy Bysshe Shelley, Mary Shelley, Anamaría Trillo, Giny Valrís y María Zaragoza. La expresionista (y tedparmeliana; me acabo de inventar una palabra) portada del libro es obra de Javier Olivares. 

Si os interesa este nuevo tomo de la colección, no os lo perdáis. Y los demás todavía se pueden encontrar en los lugares más oscuros y misteriosos de las librerías, si sabéis buscar. Pero no os extrañe que el librero os mire con un poco de miedo, admiración y tal vez algo de envidia cuando los compréis; sólo los elegidos tienen acceso al conocimiento arcano que encierran.

La foto es copyright Laura Muñoz Hermida e Hijos de Mary Shelley.

martes, 23 de agosto de 2016

"El libro en la maleta" en La Vanguardia


El diario La Vanguardia ha publicado en su sección cultural las recomendaciones literarias para este verano de varios escritores, entre los que me han incluido. El artículo se titula "El libro en la maleta", y es un inesperado honor aparecer junto a nombres como los de Jenn Díaz, Juan Marsé, Javier Pérez Andújar, Albert Forns, Sara Mesa, Arturo San Agustín, Eva Blanch, Ian Manook, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Lucía Lijtmaer, Víctor Panicello, Marcos Ordóñez, Vicente Valero, Luz Gabás, Ángeles Mastretta, Sònia Hernández, Fernando Aramburu, Mauricio Wiesenthal y Almudena Grandes. 

Recomendé dos novelas: "Aurora", de Kim Stanley Robinson, y "La isla del padre", de Fernando Marías, que obtuvo el Premio Biblioteca Breve.

domingo, 7 de agosto de 2016

"Sirena Negra" al aire libre


Como aperitivo a la edición de 2016 del Festival de Cine Fantástico de Sitges, se organizan unas proyecciones al aire libre de cortometrajes de género fantástico, llamadas Curts Fantastics a la fresca. Este año serán el 14 y el 19 de agosto, en el Port de Aiguadolç y en la piscina municipal de la localidad.

Si os apetece pasar por allí, el día 14 proyectan nuestro corto "Sirena Negra" -que el año pasado compitió en el Festival-, junto a obras de realizadores como Carlos Molinero, Pau Escribano, Marc Martínez, Gemma Castro, Olga Osorio, etc.

El póster oficial que uso para ilustrar este texto es copyright del Festival, y anuncia que la edición que se avecina va a ser trekkie...

sábado, 23 de julio de 2016

Realidad Aumentada


Estando en Avilés presentando "Los que sueñan" durante el Festival Celsius 2016, me encargaron un artículo sobre el fenómeno inusitado de Pokémon Go, el juego del que todo el mundo habla. Al final se publicó en los diarios La Provincia, de Las Palmas, posteriormente en La Nueva España, de Asturias (de donde he obtenido la foto) y luego en La Opinión de Málaga. Os pongo a continuación el artículo entero con un párrafo añadido como bonus que no pudo publicarse porque extendía demasiado el texto, pero que creo es necesario. Espero que os guste. Ahí va.

REALIDAD AUMENTADA
Elio Quiroga

Estoy en la preciosa ciudad de Avilés, en Asturias, donde se celebra la V Edición de Celsius 232, el Festival de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción. Y hasta aquí ha llegado el fenómeno de Pokémon Go: decenas de personas pasean por el casco histórico de la ciudad, mirando fijamente a sus teléfonos móviles, y haciendo gestos extraños ¿Qué está pasando?

El juego se basa en la llamada realidad aumentada o realidad enriquecida; una forma de interactuar con tu entorno en la que, gracias a un ordenador, puedes obtener más información de la que el mundo real contiene de forma natural, añadiéndola digitalmente. En mi novela “Los que sueñan” que presento precisamente en el Celsius, el personaje protagonista, Dante, tiene injertado en su corteza cerebral un aparato que le permite percibir el mundo de esa manera, obteniendo información extra que lo complementa. Así, mientras camina o habla, su ordenador le aconseja caminos mejores para recorrer, o le chiva las respuestas más adecuadas para sus charlas con otras personas.

Eso es por ahora ciencia ficción, pero no lo es tanto el uso de la realidad aumentada en los dispositivos móviles y tablets, mediante diversas apps: que así se llaman los programas que se ejecutan en aquellos aparatos. Desde lo más sencillo, que es un mapa de conducción en tiempo real vía GPS, que todos los conductores hemos utilizado alguna vez, a guías que se usan en el interior de los museos, que conociendo tu posición física te suministran sonidos e imágenes que complementan lo que ves, pasando, claro, por los videojuegos, que tradicionalmente siempre han sido pioneros en usar cualquier tecnología informática novedosa.

Pokémon Go es un juego de realidad aumentada, en el que puedes ir paseando por tu ciudad (te mantiene localizado por GPS) y capturando a la vez pokémons (unos personajes de una serie de videojuegos y de dibujos animados que tienen poderes mágicos; fueron creados por el desarrollador de entretenimiento electrónico Satoshi Tajiri) que salen a tu encuentro en el mapa real de tu entorno.

Los desarrolladores de Pokémon Go no se esperaban lo que ha pasado, un éxito sin precedentes. El juego es sencillo, rápido y barato. Nintendo, la empresa creadora del producto, tenía una mala racha por las escasas ventas de una consola de videojuegos, la Wii U, y lo estaban pasando fatal. De repente la empresa ha pegado un salto enorme, recaudando por ahora 7.500 millones de dólares, y duplicando su cotización en bolsa.

Pero lo más sorprendente ha sido lo que ha pasado entre la gente, entre los usuarios del juego. Todo el mundo quiere jugar a Pokémon Go, caminar por las calles de su ciudad mirando la pantalla del móvil, donde el juego les mostrará en realidad enriquecida los pokémons que les rodean y que pueden y deben capturar para seguir ganando puntos, caramelos y polvo estelar (no me lo invento, es así; ambos ingredientes dan más poder a tus pokémons y por tanto de pondrán en mejor situación cuando te enfrentes a otros).

A veces esas cosas pasan, y sin saber por qué un pequeño detalle de desarrollo convierte a un juego normal, que no es gran cosa sobre el papel, en un suceso mundial. Pasó con Angry Birds, o con Candy Crush, y ha ocurrido otra vez con Pokémon Go.

Si la gente ya va como perdida por la calle mirando a sus móviles mientras se comunican por Whatsapp o Facebook, pero olvidándose de mirar hacia delante (a todos nos ha pasado alguna vez), la locura se ha desatado con Pokémon Go, y las gentes se encuentran en los parques o en las calles, y distraídos cazando pokémons o enfrentando los suyos con los de otros, pueden sufrir graves accidentes, algo con lo que, sin duda, el desarrollador no contaba. No es la primera vez que pasa, aparte de con los móviles. En países más conscientes que el nuestro, como Reino Unido, las campañas para que la gente no camine por la calle con sus auriculares a todo volumen, algo que causa varias decenas de muertes por atropello al año, son moneda común.

La vida humana, y ahora más que nunca, está en continuo cambio, y las tecnologías que nos llegan cambian nuestras vidas sin que nadie haya probado previamente las consecuencias de esos cambios en nuestras sociedades, o en nuestras existencias cotidianas. Estamos viviendo un perpetuo experimento, entre gozoso y peligroso, de la mano de cada nueva técnica o producto masivo que se lanza al mercado. No sé si la realidad aumentada ha venido para quedarse; la realidad virtual, otra forma de inmersión en los mundos digitales, no está funcionando como esperaban los fabricantes. Así, al menos tenemos el consuelo de que el experimento es bidireccional: la incertidumbre se reparte tanto entre nosotros, los consumidores, como entre ellos, los creadores de tecnologías.

Los genios de Silicon Valley definen una tecnología buena y positiva como aquella que genera un acontecimiento rupturista, algo que cambia las reglas del juego para siembre en las sociedades. Facebook, Whatsapp, el iPhone o Internet, lo han sido, como lo fue en su día la radio, el cine, la televisión o los libros impresos. Pokémon Go está causando tales estragos que podría ser un nuevo acontecimiento rupturista. Sólo el tiempo lo dirá.

Por de pronto, la gente lo consume ávidamente, puede que haya que cambiar la legislación para que se multe a los jugadores que lo usan mientras conducen o caminan, y ya se han dado casos surrealistas, como el de una chica que jugando con esa app se encontró un cadáver en mitad de un seto, o la locura que se generó en el Central Park de Nueva York hace poco, algo que ocurre cuando el juego propone zonas reales en las que hay que interactuar, tales como Gimnasios Pokémon (donde puedes enfrentar a tus pokémons) o los PokeStops, a los que los jugadores acuden masivamente. Al mismo tiempo, personas con graves problemas de relación interpersonal los están superando jugando a esta app, que les fuerza a salir a la calle y caminar entre la gente. Así, el juego está creando interesantes serendipias a su alrededor. Y otras no tanto, como el hecho de que un grupo de carteristas coordinado pueda aprovecharse de atraerte a un PokeStop llenándolo de pokémons y aprovechar para robarte, por ejemplo.

Pokémon Go no ha nacido, con todo, de la noche a la mañana. Es fruto del trabajo y el conocimiento acumulados por la empresa que lo ha desarrollado, Niantic, que dirige John Hanke. Hanke fue de importancia vital en la creación de Google Earth y Google Maps, y ya había desarrollado un videojuego anterior que utilizaba la geolocalización vía GPS, titulado Ingress.

En fin, estamos ante un juego relativamente sencillo en su planteamiento (que no en la tecnología que utiliza) que genera una interacción social de alta complejidad y una suerte de efecto mariposa al salir al mercado. A veces esas cosas ocurren, y la inmensa mayoría de los creadores de startups del mundo darían un riñón por saber cuáles son los ingredientes para que estas explosiones inusitadas de éxito se produzcan.

Pero precisamente son inusitadas por eso: porque nadie, ni sus propios creadores, las esperaban.

La foto es de Ricardo Solís, copyright La Nueva España. Fue tomada ayer día 22 de julio de 2016 en la Plaza de España de Avilés.


miércoles, 20 de julio de 2016

Presentando "Los que sueñan" en el Celsius


Hoy hemos presentado mi novela "Los que sueñan", Premio Minotauro 2015, en el Festival Celsius 232 de Avilés. Me acompañó y presentó José Manuel Estébanez, con quien charlé de algunos detalles de la novela, sin revelar spoilers, claro.

Luego tuvimos un montón de preguntas de los asistentes y firma de ejemplares. A todos los que fuisteis, gracias. Espero que lo pasarais bien.



Las fotos son Copyright Celsius 232.

A peculiar galaxy near M104

Publicado en Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, Vol. 59, número 2. P.327. Este es el link.