viernes, 3 de febrero de 2017

El sistema del desaliento



Hace unas semanas publiqué este artículo en el blog, que incluía una pregunta parlamentaria sobre la lista de 400 medicamentos excluidos de la Seguridad Social desde hace 5 años. Os cuento lo que ha pasado después, que es muy interesante y significativo.

Remití inicialmente la pregunta a los siguientes miembros de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados: Patxi López, Carmen Hernández Bento, Marta Sorli, Ángela Rodríguez, Marta Sibina, Joan Oloriz, Rita Bosaho, Amparo Botejara, Ana Terrón, Íñigo Allí, Susana Sumelzo, Margarita Pérez, Joseba Argirretxea y Guadalupe Martín. Son miembros de todo tipo de partidos, cubriendo el espectro ideológico completamente.

Obtuve dos respuestas.

La primera en llegar fue de Guadalupe Martí, del Grupo Socialista. Dice así:

Muchas gracias por sus aportaciones.
Son muchas las propuestas que hemos hecho el grupo parlamentario socialista para la eliminación de los copagos y sobre la eiminación de algunos medicamentos de la lista de principios financiados. Seguiremos haciéndolo, ya que se producen muchas situaciones injustas.
Le agradezco nuevamente su aportación y que se haya dirigido a nosotros.
Un saludo.
Guadalupe Martín.

La segunda fue de Jesús María Fernández Díaz, a quien no había incluido en mi envío. También del Grupo Socialista:

Estimado Sr. Quiroga:
Le agradezco su mensaje. Sin duda el tema de la desfinanciación de medicamentos nos preocupa y por ello mismo hemos tomado ya iniciativas parlamentarias pidiendo una revisión de los medicamentos desfinanciados. Lo debatimos y aprobamos en la anterior Legislatura, en la primavera del año 2016. Pero dado que hemos abierto una nueva Legislatura sin duda tendremos que volver a traer este debate a la Comisión de Sanidad. Y también cómo no sobre el copago farmacéutico a la población jubilada y crónicos sobre lo que en los próximos días el Grupo Socialista tomará una iniciativa para requerir la eliminación de estos copagos.
Reciba un cordial saludo.

En los dos casos, la respuesta es alentadora; parece que se proponen tomar medidas sobre la lista de medicamentos excluidos, pero no comentan nada de hacer llegar mis preguntas a la Ministra. Es de agradecer al menos un acuse de recibo, y la voluntad expresa de luchar por lo que se reivindica.

Descontando a Jesús María Fernández Díaz, a quien no escribí directamente, sólo recibí una respuesta directa a mi mail, de un total de 14 envíos. El resto ni se dignaron a contestar con un mísero acuse de recibo.

No obstante, la senadora María Concepción Palencia, de Podemos, en contacto directo a través de María Alemán, se interesó por el asunto y se comprometió a pasar mis preguntas a la Ministra, que comparecía en el Senado justamente el jueves siguiente.

Este fue su mensaje:

Buenas tardes,
Lo primero agradecer su interés por los temas sociales y sanitarios. En nuestro grupo es muy bienvenida la participación y colaboración ciudadana.
Efectivamente, la Ministra comparecerá el jueves en el Senado, así que incorporaremos su sugerencia.
Estaremos encantados de recibir todas aquellas inquietudes o sugerencias en las que podamos ser útiles a la sociedad.
Reciba un afectuoso saludo
M Concepción Palencia García
Portavoz de Sanidad y Servicios Sociales

Así que esperé noticas sobre la comparecencia de aquel jueves, día 19 de enero. Pasados los días y al no recibir novedad alguna, escribí de nuevo a la senadora para pedirle si podría contarme algo de cómo había ido la cosa. No obtuve respuesta, así que he buscado yo mismo en el diario de sesiones de aquel día, que se puede encontrar en la web del Senado.

Esto fue lo que ocurrió el jueves. Según la normativa, la ministra, Dolors Monserrat, hace un discurso inicial, luego los grupos parlamentarios tienen un turno en el que hacen sus preguntas, uno tras otro, luego la ministra responde a todas las preguntas, y hay un turno final de los miembros de los grupos, luego se despiden y eso es más o menos todo. Ello hace que el asunto de las preguntas se vuelva farragoso y complicado, pues la respuesta ministerial a una pregunta concreta se ve condicionada a la buena memoria -y voluntad- de la interpelada, que ha de responder a todas las cuestiones en un único turno.

Finalmente, María Concepción Palencia pudo enunciar ante la Ministra de Sanidad un resumen de mis preguntas, que fue este (copio y pego del Diario de Sesiones):

También me gustaría saber, como al resto de los grupos parlamentarios que también lo han preguntado, si han previsto introducir reformas en el modelo de copago. Asimismo, me gustaría saber si se ha revisado la lista de medicamentos excluidos después de cinco años de aplicación de la medida. Si se han realizado estudios sobre sus consecuencias en la población, sean estas buenas o malas. Nos gustaría conocer si existen estudios de abandono en la medicación de personas en situaciones de carencias económicas ante estas medidas de pago sobrevenidas.

La pregunta está bien, y resume acertadamente mis consultas. Hasta aquí todo perfecto.

El problema estuvo en la respuesta de la ministra: no la hubo

Tras más de treinta preguntas de todos los grupos, mi consulta, ya resumida, se diluyó y desapareció en la larga respuesta múltiple de Dolors Montserrat, que ocupa 6 páginas del diario de sesiones. En su segunda intervención, con apenas dos minutos de tiempo disponible, la senadora no insistió. 

La ministra había respondido en una única intervención a las cuestiones de María Concepción Palencia (que incluía la mía), y a las de Alarcó Hernández (Grupo Popular), Sánchez Torregrosa (Grupo Popular), Riolobos Regadera (Grupo Popular), de Lara Guerrero (Grupo Socialista), Martínez Olmos (Grupo Socialista), Rivero Segalás (Grupo Mixto), Marcos Arias (Ciudadanos), Julio Reyes, Ahedo Ceza (Grupo Vasco), Azamar Capdevilla (Esquerra Republicana) y Bernal Lumbreras (Podemos). No es de extrañar que muchas cuestiones se quedaran en el limbo.

¿El resultado de toda esa montaña de preguntas? Que la mía quedó sin respuesta, junto a otras más: Me quedo sin saber, todos nos quedamos sin saber, si se han hecho estudios del impacto de haber extraído 400 medicamentos de la protección de la Seguridad Social. Algo tan alucinante que cada vez que lo recuerdo me enciendo. Me temo que esos estudios no existen, y que nadie sabe si la medida ha servido para algo. Se aplica una ley y nadie se preocupa por averiguar la eficiencia de su aplicación. Muy de este país.

Y aquí nos encontramos de bruces con el sistema funcionando a pleno rendimiento, eso que llaman “la casta”: una maquinaria protocolaria inflexible de preguntas agolpadas en inacabables intervenciones, que permite a los ministros escaquearse entre una montaña de frases que se ahogan las unas a las otras. 

Un protocolo legal que hace imposible repreguntar ni forzar que los ministros se vean obligados a responder a cuestiones incómodas, y en resumen, un camino insidioso que sobre el papel permite que los ciudadanos participemos en la vida parlamentaria, pero que en la realidad lleva a que tu esfuerzo se convierta en nada.

Habría que cambiar los protocolos de las preguntas parlamentarias, eso para empezar, pero claramente todo está diseñado para agotarnos. Es, ya lo digo en el título, y en palabras de Iván Monzón, el sistema del desaliento. Tu participación como ciudadano en la vida política, al final, se convierte en una ilusión. Y todo sigue igual.

400 medicamentos siguen fuera de la cobertura de la Seguridad Social. Miles de personas en dificultades económicas habrán renunciado a ellos, condicionando su calidad de vida y en casos extremos su supervivencia. 

Y nadie...

... lo repito: NADIE ha hecho estudio alguno sobre el asunto.

En este país los propios legisladores se desentienden de las consecuencias de lo que legislan.

Y luego se preguntan, realmente sorprendidos, diríase que escandalizados, por qué la gente se desilusiona con la clase política.

El escudo del Senado de España que uso para ilustrar este texto está en Wikimedia.