lunes, 3 de julio de 2017

Quedan dos minutos y medio para la medianoche


Hace ahora 70 años, en 1947, una publicación especializada, "The bulletin of the atomic scientists" creó "El Reloj del Juicio Final". 

Es una abstracción, una entelequia utilizada para mostrar al mundo el riesgo en que nos encontramos, a juicio de unos expertos a los que la revista consulta periódicamente, de entrar en una conflagración nuclear que nos llevaría a la extinción.

Cuanto más se acerque el minutero del reloj a la medianoche, mayor será el riesgo.

Hace unos meses lo actualizaron. Ahora estamos a sólo dos minutos y medio de la medianoche.


No habíamos estado tan próximos al Armagedón desde 1953, cuando llegamos a los dos minutos justos para las doce. 

Entonces fue porque Estados Unidos había hecho la primera prueba termonuclear, siguiendo los pasos de la URSS. El mundo atravesaba por lo más oscuro de la llamada Guerra Fría, que había dividido el mundo en dos bandos en perpetua escala de armamento. La Bomba de Hidrógeno era mucho más potente que las atómicas convencionales, pues recreaba un sol en miniatura al explotar, jugando con las mismas fuerzas que se agitan en el corazón de las estrellas. 

Era una manera mucho más perfecta y eficiente de asolar el mundo en pocos instantes.

Desde aquellos años nuestra especie no se asomaba tan temerariamente a su propio abismo como ahora.

El reloj ha llegado a estar bien lejos del desastre. Fue en 1991 cuando marcó 17 minutos para el final del día. Entonces terminaba la Guerra Fría y se firmaban los tratados de reducción de armas estratégicas. Desde luego, eran otros tiempos mucho más calmos.

Las razones para la alarma actual son muchas: el cambio climático imparable y las consecuencias de la ruptura de Estados Unidos con el acuerdo de París, las guerras enquistadas en Oriente Medio, el terrorismo islámico, Corea del Norte, Rusia, la inestabilidad financiera que sigue amenazando bajo el horizonte, amén de clásicos como India y Pakistán, sumidos en una guerra de baja intensidad desde hace décadas, y potencias nucleares.

Y claro, influye mucho la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de cierta personalidad pública que parece sacada de una parodia lisérgica del Clift Robertson de "2013: Rescate en L.A." de John Carpenter.

Casi nadie hace demasiado caso hoy en día al "Reloj del juicio final". Cuando es actualizado, los grandes medios publican un par de pequeñas notas de prensa y luego siguen a lo suyo. 

Es lo que suele pasar con los pepitos grillo. No les escuchamos hasta que es demasiado tarde.

El logotipo de The Doomsday Clock es copyright de The Bulletin of the Atomic Scientists.