martes, 12 de julio de 2016

Señales


Se ha publicado estos días en los pequeños artículos de las secciones econónicas de la prensa. 

Esas que nadie lee. 

Están pidiendo a Europa que alguien pague urgentemente un rescate a la banca alemana. Algo similar a lo que hizo la Reserva Federal norteamericana cuando cayó Lehman Brothers en 2008, una bancarrota que amenazaba con llevarse por delante a toda la banca de aquel país. Y casi lo hizo.

No se si os acordáis. Aquello fue el principio de la llamada crisis subprime, que fue el origen de la brutal conmoción económica mundial que todavía estamos padeciendo. Básicamente aquellos tipos de Lehman Brothers habían construido una estructura piramidal propia de trileros y habían conseguido que la economía norteamericana -y mundial- se basara en ella. Por cierto que los responsables de aquella enorme estafa apenas han pagado por su delito. Pero ese es otro asunto.

El problema es que ese nuevo rescate a Alemania y a sus bancos lo ha pedido a la desesperada un banco: el Deutsche Bank, el mayor ente financiero de Europa, que por cierto, y esto es muy importante, acaba de suspender los tests de stress norteamericanos y además los del Fondo Monetario Internacional.

Cuando un banco pide un rescate en voz alta sin miedo a ser escuchado es que su situación es tan penosa como desesperada. Y si lo hace el banco más importante del continente, ya ni os cuento cómo deben estar de mal.

Al parecer el estado de sus balances es un desastre que multiplica por 10 todo el producto interior bruto de Alemania, pero todo eso es una mínima conjetura, dada la falta de transparencia de la banca, que nadie se ha molestado en corregir, a pesar de ser la causa principal de la crisis de 2011.

Al parecer ahora mismo el problema del Deutsche Bank es de 3 a 5 veces mayor que  el de Lehman Brothers según las fuentes que he consultado ¿os hacéis una idea?

Vamos, que el mayor banco europeo, que por cierto tiene una enorme inversión en riesgo español, esta muy seriamente tocado. O mejor dicho, está hundiéndose a cámara lenta y pidiendo a gritos a las autoridades europeas que les manden botes de rescate.

Y estas, pues como era de esperar, se ciñen a la poco flexible norma que rige esas cosas entre nosotros. O sea que no están haciendo nada de nada, vamos. Justo lo contrario que hicieron los americanos en su día. Como siempre.

Y hay más cosas feas cerca de nosotros.

En Italia se habla de que casi toda la banca de allí está en una situación irreversible y desesperada, con unos números rojos de más de 360.000 millones de euros. Los políticos italianos llevan unos cuantos años mirando hacia otro lado ante esa situación -practicando eso tan nuestro de ignorar los problemas a ver si desaparecen solos-, y ahora que les vienen elecciones, ni lo comentan, no sea que se les caiga encima el castillo de naipes que es ahora mismo la economía y la banca de allí.

Y no olvidemos el Brexit, que amenaza con un terremoto financiero tremendo.

Y la banca española está básicamente hecha polvo y sin hacer los deberes. Así de claro.

Y no os cuento del estado catastrófico de las finanzas griegas, portuguesas o irlandesas.


Y ni hablar de China, que parece que está lejos, pero en términos de crisis ya no hay distancias. De hecho la mayor parte de nuestra deuda la han comprado ellos. El efecto dominó está servido. Y cuando empiece no se podrá parar ya.

En fin, que estamos potencialmente peor que en 2011 para afrontar la que se nos viene encima, que puede ser mucho más grande. Se ve venir desde hace tiempo.

La primera crisis que estalló hace 5 años -en realidad 8- fue tan enorme sobre todo porque nadie estaba haciendo nada de nada para impedir cosas así. Vemos ahora que la situación se repite, y las reacciones a las señales de alarma, o mejor la completa ausencia de tales reacciones, también.

Llevo meses diciendo que las señales de alarma se multiplican. Estas revelaciones que salen estos días a la prensa, medio escondidas como si dieran vergüenza, apuntan a ello.

Y aquí no se están creando planes de contingencia por si pasa lo peor. Nadie sabe las consecuencias de la que se nos viene encima.

Sólo me queda recordaros que nuestro ministro de economía en funciones fue director en España y Portugal de... Lehman Brothers. Sí, de los trileros aquellos.

Hemos Tenido al zorro cuidando de las gallinas desde el primer día.

Uso el logotipo del Deutsche Bank para ilustrar este texto, acogiéndome al derecho de cita.

A peculiar galaxy near M104

Publicado en Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, Vol. 59, número 2. P.327. Este es el link.